Decálogo para un Buen Debate Ciudadano
El 14 de enero de 2008 se realizó el Parlamento Mediático en el Congreso de la República del Perú, con la participación de 159 ciudadanos de diversos sectores profesionales y sociales. Este evento, organizado por la Veeduría Ciudadana de la Comunicación Social, tuvo como objetivo debatir públicamente la oferta televisiva de entretenimiento en el Perú y fomentar una ciudadanía organizada para mejorar los contenidos e impulsar la ética en los medios de comunicación.
En el evento se presentó un estudio que realizó la Veeduría Ciudadana de la Comunicación Social, que tuvo como principales resultados que el programa Magaly TV era el que 'menos gustaba', el que 'hacía más daño' y el que 'debía desaparecer', mientras que el programa Habacilar era el que gustaba más, y Costumbres (programa estatal) el que permitía aprender más y conocer y valorar al país.
Luego se inició el debate ciudadano entre todos los participantes del evento, y cuyos temas centrales de discusión fueron: ¿Cuándo un programa es cuestionable y debe desaparecer?¿Por qué los programas más vistos son los más cuestionables?¿Cuándo un programa sería de alta calidad, mereciendo ser premiado?¿Qué necesita un programa cultural para ser atractivo y que permita aprender al mismo tiempo?¿Cómo debe comportarse la ciudadanía frente a la televisión?¿Cuáles son sus responsabilidades? La dirección del debate estuvo a cargo de la actriz Mónica Sánchez.
En el marco del evento, y como herramienta para facilitar la participación de los presentes, la Veeduría de la Comunicación Social y la Asociación de Comunicadores Sociales Calandria, diseñaron un Decálogo para un Buen Debate Ciudadano. El texto completo a continuación.
- Solicitar intervenir y decir su nombre y apellido, respetando el orden dado y el tiempo que se otorga, tomando en cuenta que muchos ciudadanos tienen derecho a hablar y opinar.
- Respetar la pregunta o tema que formula el coordinador y no salirse del asunto que se discute, esperando otro momento más adecuado para decir lo que se quiere expresar y no está relacionado con lo que se está tratando.
- Hay que ser escueto y sencillo, aunque convincente. Explicar con claridad lo que se quiere decir, sustentando lo que se afirma o se critica con información adecuada y verdadera. No hay que lanzar adjetivos a toda la televisión, hay que establecer diferencias entre medios, programas y posiciones.
- Es importante ser crítico, pero no negativo y fatalista. Debemos balancear los cuestionamientos con los planteamientos de propuestas y de valoraciones positivas. Nuestros deseos y sueños de cambio deben también expresarse. Afirmaremos lo que está bien, mal y las dudas que necesitemos aclarar.
- Se puede intervenir dando ideas o juicios generales. Pero es importante usar ejemplos para sostener el punto de vista, comparando lo que la televisión fue ante sy cómo es hoy, evaluando su historia. O cómo es en otros páises y acá. Contar comparando es una manera de compartir y avanzar en el debate.
- Debemos tratar de entender lo que propone o explica cada persona que toma la palabra, no malinterpretarla a la ligera. Ayuda escribir en un papel lo central que se va diciendo para no perderse. Y es democrático tomar en cuenta lo dicho por otros para afirmarlo o cuestionarlo, o enriquecerse con lo que se dice.
- Debatir no es pelear, menos aun insultar. Pero si vale discrepar. No es positivo que todos pensemos igual. La pluralidad de puntos de vista es una práctica democrática positiva. Respetar y valorar esas diferencias significa aceptar otras opiniones y recibir críticas con tolerancia. Así nos ayudamos a desarrollar como personas individuales pero que formamos parte de una sociedad.
- También es bueno llegar a construir acuerdos e identificar desacuerdos para comprendernos mejor. No estar de acuerdo es un derecho. Pero llegar a algunas coincidencias es una responsabilidad ciudadana, de todos.
- Es clave que todos y cada uno nos esforcemos en identificar aquellas conclusiones aprendidas en el Parlamento. Así rescataremos esos temas importantes para seguirlos pensando y exigir cambios en la TV peruana.
- Y después: compartir con familias, amigos, compañeros de trabajo, miembros de instituciones y otros, lo que se discutió, para generar o reproducir en cadena redes de debate en otros espacios, en la medida que los ciudadanos tenemos derecho a una comunicación de calidad.
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