Comentario Sobre la Ponencia “Diseño de Estrategias para el Sector Programación y Producción"
Con la oferta de canales, la situación tecnológica en general y todo lo que ha cambiado en términos de una evolución o una involución tal vez, sucede que tenemos muchas cosas de calidad que son perfectas para el público infantil pero no están teniendo los ratings esperados.
Tenemos que tener una estrategia de financiación pública, de defensa de la televisión pública y de cómo sustentarla, porque al estar en competencia con la televisión comercial, muchas veces nos encontramos con cuestiones de valores profesionales muy serios, y todo el discurso que defendemos se cae en un minuto porque no se puede sustentar en términos de calidad y audiencia. Al final los números de audiencia lo que reflejan es una aceptación de un producto masivo pero no es por esto que tengan calidad como es el caso de los reality shows.
Aquí entro más en los indicadores de evaluación de la Televisión de Cataluña a los que hizo referencia Luz Amalia Camacho en su ponencia. Si vamos a seguir todos estos criterios para un programa de calidad, por la experiencia les digo casi por cierto que tal vez hoy no vamos a tener la audiencia necesaria para que este programa o esta programación se sostenga en la televisión abierta tal como está.
Volviendo un poco al tema de la calidad, este es un término muy utilizado. Toda la gente dice “mi programa es de calidad” y hasta la televisión comercial hoy se levantó esta bandera de tener calidad, de tener producción nacional, de muchas cosas y la verdad es apenas una bandera que en ocasiones no representa la realidad. En Brasil por lo menos hoy tenemos muy claro lo que no es la calidad, sabemos muy fácilmente qué producto es malo, qué nos incomoda, qué nos trae una cierta distancia. Tenemos dos caminos a seguir: en primer lugar saber aquello que no es calidad y separarlo. Y después buscar al final dónde está la calidad y qué queremos por detrás de este concepto.
En Brasil existe una organización social que se llama Tever, una comisión de diputatos de la cámara junto con la sociedad civil que están haciendo mucha presión; cada vez que pasa un programa basura ellos van a la prensa y presionan a los anunciantes por financiar estos espacios. Es interesante pero al mismo tiempo es también discutible. A mí muchas veces no me gusta este tipo de presión tan directa porque los canales reaccionan muy mal, las agencias de publicidad y los anunciantes se ponen contra la pared. Es una situación que no siempre es la mejor.
Yo creo que partir un poco por ver lo que no sirve, lo que no es, lo que es malo, tal vez no sea el mejor camino. Entonces vamos a buscar lo que es la calidad y para nosotros está muy claro que es un concepto en construcción, es parte de un proceso. La calidad para niños necesita mucho trabajo, mucha acción de todos y como decía también Bernardita Prado del Consejo Nacional de Televisión de Chile “es un pacto de diferentes actores”. Deben participar productores, directores, la propia audiencia que necesita una formación de cómo ver la televisión, los padres que deben tener no solo organización entre ellos sino debate e información apropiada sobre el proceso, y creo que todo está muy bien representado aquí en el tema del Compromiso Nacional por una Televisión de Calidad para la Infancia en Colombia.
Dentro del proceso, la lucha por una televisión pública y el compromiso con la sociedad es fundamental. Y dentro de esta televisión tenemos que hablar en cuanto a producción para niños, de cantidad, de diversidad y también de respeto a las etapas del desarrollo infanfil. En Brasil la televisión comercial dice que hay programación para niños de las 8 a las 10 y se entiende el término "niños" como un grupo general de cero hasta 15 o 16 años. Es una masa que no se define exactamente ni se separa por edades, ignorando el tipo de necesidades de acuerdo a cada grupo de edad.
En cuanto a los formatos es importante ofrecer variedad y me refiero a géneros distintos desde la animación hasta la ficción -animación en 3D, la animación tradicional, animación en plastilina, etc-.
Hablo también como productora y como programadora. La información a los televidentes niños es muy importante desde el punto de vista estético porque el audiovisual de una manera general es también un lenguaje estético a través del cual se forma y se informa. Y si se ofrecen siempre las mismas cosas no se pueden establecer niveles de comparación, no se crean valores, no se crean criterios. La información ética también.. ahí entra todo lo que son los valores.
La información emocional también está ahí porque la televisión y los medios audiovisuales trabajan puramente con emoción. Y además la información social y cultural, un poco de formación de la sociedad, del ciudadano y de su identidad cultural, de hacer parte de una cultura y de un mundo. Yo creo que si empezamos desde los niños vamos a tener en el futuro probablemente televidentes más exigentes, que no van a estar satisfechos con una televisión masiva igual, que no refleja sus identidades y su cultura en general.
Para mí está claro que es un proceso muy largo y que se debe construir particularmente en cada país. Se puede basar en experiencias de todas partes pero cada país va a tener sus propias necesidades y lo cierto es que esta programación para niños debe responder a las demandas de esta sociedad. Y en nuestros países donde existe una situación de grandes diferencias sociales, la televisión pública para niños tiene una importancia vital, fundamental y la sociedad de mayor forma tiene que entender este proceso.
Yo sé que no es fácil y de manera real perdemos un poco esta batalla, pero yo continúo y creo que es el único camino. Involucrar a la sociedad y hacer un pacto entre los diferentes actores es muy importante.
Para terminar, creo que la televisión pública organizada en el aspecto de la financiación pública -que puede venir de otros ministerios como el de cultura y educación-, abriendo más espacio para la producción independiente puede lograr mayor diversidad, más oportunidad y no ser una televisión monopolista como sucede con nosotros. E involucrar también a los anunciantes que al final tienen que entender cuál es su papel social en este proceso principalmente en la televisión para niños. De alguna forma algunas leyes en Brasil ya caminan por el sentido de dar un incentivo fiscal a industrias o empresas que invierten sus ganancias en cultura, o en televisión de calidad para niños.
Y en cuanto a la parte de regulación yo creo que es muy importante; ahora tenemos en Brasil la cuestión de las agencias reguladoras; tal es el caso de Ancine que está tratando muy seriamente de penetrar en la ley de comunicación de masas para que se dé más apertura a la diversidad, a la cantidad, a la producción independiente y a la apertura de canales con el proceso de la televisión digital, que son temas que van a ser muy importantes en el futuro próximo para todo el tema de la calidad.
Comentarios del público
Bernardita Prado: En el caso de Chile nuestro único camino para financiar calidad es el rating porque esa es nuestra realidad. Pero en ese sentido hay que ser muy creativo y no necesariamente para financiar la calidad se necesitan ratings como los de las telenovelas o los realities. Ahí se necesita ser tan creativo para la construcción de historias como para financiarlas.
Es decir, hay que complejizar el debate de los anunciantes y de los canales en su comercialización, ya que muchas veces un producto con rating muy moderado puede ser muy rentable. No se necesitan grandes ratings para rentabilizar una producción. Es más, la misma publicidad tradicional está claro que va en retirada, hay muchos aspectos que la tecnología ya está dejando atrás. Tenemos que ser muy creativos para seguir financiando la calidad.
Docente: Recibí muy gratamente de Beth Carmona su aproximación al concepto de calidad como un concepto a construirse de manera plural y un concepto vivo. Porque de alguna manera se cae en la polaridad malo-bueno. Me parece interesante que la escuela pudiera entrar a esa discusión. Obviamente uno ve que el productor habla desde un punto, el que está haciendo la comercialización desde otro, y la escuela habla desde un punto completamente distinto. Ojalá en la expresión y en el lenguaje que se utilice se tenga siempre el cuidado sobre el esquema moralizante que podría estar detrás del malo o bueno.
Beth Carmona: Es fácil caer en este difícil punto de equilibrio. Yo creo que la escuela en este tema puede tener una participación enorme. En Midiativa tenemos una experiencia interesante que es trabajar con maestros o agentes sociales, líderes comunitarios y gente que está trabajando con niños en general, y tratar con esta gente de discutir lo que se ve, lo que está en televisión y generar debate. Yo creo que la escuela también tiene un papel importante y mucho más los maestros al utilizar la televisión que existe –la mala y la buena- en su discusión con los niños.
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