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Migración

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Migración


Introducción
El mundo de los migrantes es un mundo de decisiones difíciles, a veces individuales y a veces colectivas o familiares, aunque existen condiciones del entorno que son comunes a todos los que deciden dejar su país de origen y probar suerte en otro. Para muchos es un mundo de grandes incertidumbres, de status migratorio incierto, posibilidades de deportación y situación laboral difícil. Pero la emigración es también quizás la única esperanza de conseguir mejores trabajos e ingresos, oportunidades de educación y hasta seguridad personal.

En general, la emigración puede percibirse simultáneamente como una oportunidad y como un problema: Es una oportunidad porque el exterior ofrece mejores perspectivas y oportunidades para el individuo que el país de origen y resulta, por ende, en una ventaja para los emigrantes (lo que algunos llaman "brain gain" o formación de talentos y habilidades).

Es un problema porque el país de origen está "perdiendo" algo ("brain drain", fuga de talentos y habilidades, población emprendedora) y porque, obviamente, la emigración es una manifestación clara de las limitaciones del país mismo.

El país de origen siempre está en la mente de los emigrantes y el retorno -voluntario o involuntario- se mantiene vigente como una posibilidad. Sin embargo, parecería que el retorno no es la opción más factible para muchos porque: a) el país de origen difícilmente podrá ofrecer las mismas oportunidades; y b) los programas de retorno auspiciados por gobiernos o instituciones internacionales resultan caros y poco atractivos. De hecho, muy pocos países de alta emigración han experimentado retornos significativos.

En el caso de El Salvador, el fenómeno migratorio es de larga data. Sin embargo, se aceleró dramáticamente desde finales de la década de los 70s como consecuencia del conflicto armado y el deterioro de la situación económica. En la actualidad, se estima que hasta una quinta parte de la población ha emigrado, especialmente hacia unas cinco ciudades grandes de Estados Unidos, pero también en cantidades considerables a países tales como Canadá, México, Australia y los países vecinos de Centroamérica.[1] En algún momento, cuando mejoren las condiciones y las oportunidades en el país, la situación migratoria puede llegar a "estabilizarse", es decir, el volumen de emigración se reducirá y/o será acompañada por corrientes significativas de retorno.

En términos generales, pueden identificarse dos tipos de emigrantes salvadoreños: a) los profesionales (que constituyen mayormente el fenómeno del llamado "brain drain" o fuga de cerebros); y b) los trabajadores calificados y no calificados. Sus posibilidades de retorno -definitivo o temporal- y sus formas de vinculación con el país de origen serán distintos. Por ejemplo, para el salvadoreño "común y corriente" (como lo llama un miembro del grupo), el vínculo será cualitativamente distinto al del profesional que se mueve con relativa facilidad entre ambos mundos, aunque los dos tienen un papel importante que jugar en la nueva relación que se está construyendo entre los salvadoreños en El Salvador y los del exterior.

Hasta hoy, sin embargo, la principal vinculación visible y medible de la emigración ha sido el flujo de remesas que envían los emigrados a sus familiares en El Salvador, fruto de su esfuerzo en el país anfitrión. El flujo de remesas no ha dejado de aumentar desde que se empezaron a efectuar los primeros cálculos de su volumen a mediados de la década de 1980. Las remesas han contribuido poderosamente a saldar el déficit comercial y mantener la estabilidad cambiaría, razón por la cual la emigración hoy por hoy tiene una importancia estratégica para el desarrollo futuro de El Salvador.[2]

Sin embargo, se sabe en términos generales que la migración no solamente ofrece oportunidades de mejores ingresos sino que también potencia el desarrollo de habilidades y conocimientos especiales entre la población emigrante, lo cual podría ser de gran interés y utilidad para el país exportador de población, pero que no ha sido aprovechado en absoluto. A la vez, la creciente facilidad para el intercambio de conocimientos e información por medios electrónicos transforma fundamentalmente el potencial y la naturaleza de las relaciones entre poblaciones divididas por fronteras nacionales, e impone una agenda más allá del flujo de remesas. Es decir, la calidad de la relación puede mejorarse sensiblemente al pasarse de una relación mayormente monetaria a una que contemple la transferencia de información y conocimientos en aras de un desarrollo nacional multifacético.

En resumidas cuentas, la oportunidad enorme que ofrecen los salvadoreños en el exterior para contribuir al desarrollo nacional a través de sus conocimientos y talentos adquiridos desde su salida ha sido muy poco investigada en este país, y por ende el trabajo llevado a cabo por este Círculo de Aprendizaje adquiere dimensiones especiales e innovadoras.

Objetivos del tema migración con relación a la Sociedad de Aprendizaje
  • Elevar el reconocimiento y respeto de la población local hacia la capacidad de adaptación y superación de la población emigrada; a su vez, contribuir a la conservación de la identidad nacional y amor a su país de origen entre los salvadoreños del exterior.
  • Facilitar el acceso universal por parte de los salvadoreños en todo el mundo a la producción y consumo de información sobre oportunidades de progreso económico, social y cultural que potencie ideas y tecnologías en pro de su desarrollo.
  • Lograr una participación activa y abierta por parte de los salvadoreños del exterior en el desarrollo democrático del país, aportando a la transformación de la cultura política salvadoreña.
  • Impulsar un ambiente nacional de políticas que faciliten el aprendizaje entre salvadoreños en todo el mundo para su desarrollo integral.

Diagnóstico del sector
El fomento de relaciones constructivas, estrechas y ricas entre los salvadoreños en todo el mundo requiere comprender primeramente las condiciones favorables del entorno que ya existen al igual que aquellas que representan obstáculos o problemas. El Círculo de Aprendizaje de Conectándonos al Futuro que abordó el tema de migración identificó, entre otros, las siguientes:

Fortalezas y oportunidades
Es importante reconocer que el Estado ha tomado algunos pasos para adecuarse a la realidad transnacional, incluyendo: a) la modernización de la Cancillería; b) el otorgamiento rutinario de los permiso para repatriarse con concesiones fiscales (ingreso libre del menaje de casa, por ejemplo); y c) la concesión de un status especial para los jubilados que reciben pensiones de fuera. También ha adoptado posturas de abierto respaldo a la concesión de un status migratorio regular para los salvadoreños indocumentados en el exterior (especialmente en el caso de Estados Unidos). Con estas medidas, el Estado ha ampliado su interés por la emigración más allá del envío de remesas y ha aceptado el carácter permanente de la emigración.

La solución negociada de la guerra en 1992 sentó las bases para nuevos tipos de relaciones transnacionales y abrió el camino hacia la democratización del país. Se han hecho importantes esfuerzos para proyectar la situación del país hacia el exterior a través de periódicos, revistas, sitios electrónicos, eventos culturales y radio. También han contribuido los periódicos y las redes entre salvadoreños en el exterior, lo cual afianza las relaciones entre los salvadoreños que están afuera. Lo cierto es que una gama de valores asimilados por los emigrantes salvadoreños eventualmente tienen un impacto en El Salvador, tales como la importancia de la salud pública e individual y la transparencia y eficiencia de los funcionarios públicos.

Muchos salvadoreños en el exterior han logrado mejorar sus ingresos y tienen capacidad para consumir productos salvadoreños, a pesar de los precios altos que pagan por muchos de ellos. Es decir, existe demanda de bienes y cultura salvadoreños entre los emigrados, ante la cual algunas empresas salvadoreñas y transnacionales han logrado responder. Las mismas necesidades de comunicación y conectividad han sido suplidas en gran medida por empresas salvadoreñas, tales como couriers, servidores de Internet y encomenderos.

Las comunidades salvadoreñas en el extranjero tienden a cohesionarse, y a veces crean asociaciones de pueblerinos y federaciones de asociaciones que se dedican a promover el desarrollo de sus comunidades de origen. En un caso muy notable, por ejemplo, se ha creado en los Estados Unidos una red nacional de apoyo al desarrollo local salvadoreño. Un fenómeno similar se da con los casos de transferencia de conocimientos, tecnología y capital humano por medio de la pequeña y mediana empresa (por ejemplo, la Asociación Salvadoreña de Empresarios Importadores de Vehículos Automotores, ASEIVA) y de algunos gremios de profesionales que están abiertos a compartir conocimientos y experiencia (por ejemplo, las asociaciones de médicos de Houston). El establecimiento de vínculos entre salvadoreños que intercambian conocimientos sienta las bases para crear equipos de trabajo transnacionales. Además de potenciar la vida académica -cultural y científica- del país, el trabajo en equipo también contribuiría poderosamente a una adaptación más rápida en El Salvador de la tecnología para la producción, la comunicación y los negocios. [ver estudio de caso]

Se está difundiendo el uso de la tecnología de comunicación e información que permite intensificar y abaratar la conectividad entre salvadoreños dentro y fuera del país. Los salvadoreños en el exterior ya tienen bastante acceso al Internet (especialmente entre estudiantes y profesionales, y a través de las bibliotecas públicas), pero el abaratamiento de la tecnología y el rápido impulso de la conectividad nacional permitirán también a la población en El Salvador estar más comunicada. En la medida que los vínculos entre salvadoreños en todo el mundo tienden a estrecharse, se presentan múltiples oportunidades para que El Salvador reciba mayores insumos y aportes para su desarrollo de parte de los salvadoreños que viven fuera del país. Además de las crecientes oportunidades de negocio que supone la inserción en el mercado global -y especialmente los negocios que se puedan fomentar entre emigrantes y El Salvador- es obvio que el intercambio de conocimientos de todo tipo será el fruto más importante de la interconexión de salvadoreños en todo el mundo.

En la medida que más salvadoreños en el mundo están conectados, se incrementarán los flujos financieros más allá de las ayudas familiares. Es decir, los salvadoreños en el exterior podrán identificar más oportunidades para inversiones productivas en El Salvador. Estas inversiones conllevan la transferencia de pericias tecnológicas y profesionales ("know how"), incluyendo el caso de los jubilados que vuelven con conocimientos, habilidades y fondos para invertir. También se abrirá el campo para la actividad de corredores ("brokers") electrónicos quienes se dedicarán a identificar las ofertas y las necesidades de pericias de los salvadoreños en todo el mundo.

El incremento de los intercambios, reflejo en parte de la transnacionalización de las familias, podría enriquecer la cultura salvadoreña, aunque muchos los perciben como una amenaza más que una oportunidad. Puede anticiparse, asimismo, una creciente demanda de una mayor participación política de los emigrantes salvadoreños bajo nuevas modalidades, incluyendo el otorgamiento del voto a los salvadoreños en el exterior (como ya lo permiten varios países). En el contexto del desarrollo democrático salvadoreño, la población local podría aprender nuevos valores políticos como producto de la experiencia de sus compatriotas en el extranjero.

Limitaciones y obstáculos
El Estado no ha institucionalizado ni publicitado los mejores canales para potenciar las relaciones transnacionales. Los salvadoreños en el exterior observan que estos canales no están organizados, o bien son de difícil acceso en El Salvador: hay una resistencia a sistematizar y facilitar información en El Salvador sobre políticas y reglamentos estatales, desconocimiento de las funciones de las instituciones públicas, y dudas e incertidumbre acerca de la vigencia del estado de derecho, entre otras. Estos problemas pueden asociarse a una falta de modernización en general, lo que significa que los recursos humanos y técnicos no responden a las necesidades y demandas de la población. Por ejemplo, un buen número de profesionales salvadoreños en el exterior se sienten frustrados debido a la falta de iniciativas de modernización en El Salvador.

A la inversa, hace falta mucha más información sobre los salvadoreños en el exterior, sus habilidades, su situación laboral y sus interconexiones. La poca información que existe no está muy sistematizada ni siempre está disponible. Por otra parte, muchos salvadoreños en el exterior están desfasados en cuanto a su conocimiento de la realidad salvadoreña interna (falta de vivencia e información), lo cual, combinado con la fragmentación que caracteriza a algunas comunidades salvadoreñas en el exterior, limita su influencia política, cultural y económica. Llevado a sus últimas consecuencias, este distanciamiento y desconocimiento conducirá a la pérdida de identidad cultural entre los salvadoreños en el exterior.

Existen problemas para que los migrantes puedan realizar inversiones en el país, lo cual tiene mucho que ver con una falta de visión del gobierno y también de las empresas. En parte esto se debe a prácticas monopólicas que limitan el comercio (por ejemplo, el costo de la carga aérea y marítima, los costos y el retraso de las transferencias de fondos). Pero también se debe a la resistencia a la formalización de las transacciones y a una tendencia a la improvisación en lo que se refiere a normas y calidad. Como consecuencia, los obstáculos al intercambio y comercio entre El Salvador y el exterior obligan al uso de canales informales y fragmentados o segmentados, lo cual eleva aún más los costos de transacción. Por otra parte, han faltado esfuerzos y recursos para superar estos obstáculos.

El entorno cultural no es favorable para que todas las iniciativas de los salvadoreños en el exterior tengan buena acogida en el país. Existe por lo general poca receptividad en El Salvador a las ideas que provienen de los salvadoreños en el extranjero. Puede ser que la sociedad salvadoreña todavía no haya asimilado las características del transnacionalismo, pero generalmente no se considera a los salvadoreños en el extranjero como personas con características propias en sí, ni se trata de fortalecerlos o acercarlos de manera sistemática a su país de origen. Por ejemplo, los becarios que retornan del extranjero encuentran difícil su reinserción a menos que tengan "conexiones" especiales; de igual manera, no parecen existir muchas oportunidades para que los emigrantes pongan en práctica sus conocimientos y habilidades cuando vuelven a radicarse en el país.

Existe un problema general de tipo tecnológico, cual es el desconocimiento y/o la subutilización de los medios de comunicación disponibles hoy en día. Por ejemplo, falta mayor acceso al Internet y otras formas de comunicación en El Salvador y entre emigrantes. Parte del problema radica en la resistencia o desconocimiento al uso del Internet entre la población salvadoreña (especialmente la menos calificada), pero también han faltado iniciativas para facilitar la transferencia de expertise (tales como canalizadores o brokers) al igual que contrapartes (campeones) quienes estén dispuestos a apostarle a nuevas iniciativas. Como consecuencia, parecería que la brecha entre los "conectados" y "desconectados" tiende a ensancharse.

Problemas principales
Es difícil concretizar el potencial de la realidad transnacional, buscando a la vez equilibrar las distintas realidades cambiantes en "cada lado"; esta dificultad proviene más que todo de la falta de información y conocimiento detallado y amplio sobre la población salvadoreña adentro y afuera del país, la falta de institucionalidad de intermediarios ("brokers") para facilitar la interconexión, el intercambio y la reinserción, y problemas de infraestructura y recursos de comunicación ágil. Sin embargo, existe un buen nivel de organización y relaciones entre los salvadoreños en el exterior, y una demanda considerable de relaciones productivas con sus (posibles) contrapartes y socios en El Salvador, así como una considerable demanda para productos y servicios salvadoreños en los sitios de mayor emigración salvadoreña. En resumen, existe un fuerte deseo por parte de muchas comunidades, grupos y sectores salvadoreños en el exterior de aportar más a su país de origen, deseo que por lo general no se ve igualmente correspondido.

En segundo lugar, el paso lento de la modernización del Estado salvadoreño (cancillería, política fiscal, voto emigrante, estado de derecho), de la empresa privada salvadoreña (competencia verdadera, enfoque globalizado, técnicas empresariales actualizadas), y de las instituciones en general (universidades, gremios profesionales, gobiernos locales, etc.), constituye un obstáculo importante a la participación de los salvadoreños emigrados en el desarrollo nacional, ya que tienden a acostumbrarse a otros estilos de tramitación, administración de empresas, legislación, etc. En resumen, aún cuando existe el potencial de relaciones más constructivas entre la población local y sus contrapartes en el exterior, los niveles disparejos de desarrollo hacen difícil la fructificación de muchas ideas creativas.

Causas principales de los problemas identificados:
La migración masiva de salvadoreños ha ocurrido durante aproximadamente una generación, y por lo tanto se mantiene muy alto el interés en conservar los vínculos. Los lazos familiares seguirán fuertes en la medida que se mantiene la comunicación directa entre familiares salvadoreños dentro y fuera del país; también se refuerzan a través de la gran cantidad de organizaciones y comités de ayuda que canalizan fondos y organizan proyectos de desarrollo local, las cuales muchas veces obedecen a razones de origen familiar. Si a esto agregamos que la mayoría de migrantes conserva vínculos con el país que van más allá de los sentimientos familiares -por ejemplo, perspectivas de jubilación, inversiones y compras de bienes inmuebles- podemos suponer que pasará un buen tiempo antes de que comience a debilitarse la relación con "los hermanos cercanos."

A la vez, es evidente que los salvadoreños en el extranjero tienen más oportunidades de educación, empleo y reconocimiento social, lo cual incide en sus expectativas y deseo de superación personal, como corresponde a un habitante de un país desarrollado. Muchos salvadoreños en el país tienen conocimiento de primera mano de alguien que ha tenido éxito en el extranjero, lo cual sirve de incentivo ("role model") para otros dentro y fuera del país.

Pero por lo general, no tiende a existir una demanda que impulse relaciones más creativas con la población del exterior, más allá de la demanda de remesas. Las políticas institucionales y oficiales de El Salvador, así como las actitudes populares y organizacionales, promueven sobre todo el envío de remesas y la permanencia de los migrantes fuera del país. Es decir, se entiende que la emigración constituye una válvula de escape a los problemas sociales y económicos que vive el país y una fuente de divisas para cubrir los diversos déficits en la balanza de pagos y en los presupuestos familiares. Por lo tanto, existe un interés económico enorme a corto plazo -tanto a nivel gubernamental como familiar- por recalcar únicamente las remesas como aporte especial de los emigrados.

Las percepciones populares acerca de los migrantes son fomentadas todavía más por los medios de comunicación, que (con algunas excepciones) informan principalmente de manera negativa (deportados, delincuencia) acerca de los salvadoreños en el exterior ya que es un tema que "vende diarios". Además, hay cierta tendencia cultural a buscar y valorar más el talento de personas e instituciones no-salvadoreñas, porque para muchos resulta difícil aceptar que un semejante "se haya ido lejos y haya progresado más que uno que se quedó".

Los migrantes, entonces, se sienten subvalorados en cuanto a su posible aporte en términos de conocimientos y talentos, ya que entienden que se les valora principalmente por su potencial de aportar fondos familiares y -en menor medida- de invertir en El Salvador. Esto conduce a que los migrantes se sientan frustrados y se impacienten ante las actitudes cerradas y atrasadas de las instituciones salvadoreñas en general, y en particular con relación a su estatus como migrantes.

En cuanto a las relaciones comerciales, se está reconociendo con mayor precisión la importancia de los migrantes como mercado para ciertos productos y servicios salvadoreños, y también como socios comerciales. Esta percepción ha dado lugar a ciertas iniciativas gubernamentales para incorporar más plenamente a sus políticas e instituciones la realidad transnacional de El Salvador contemporáneo, como, por ejemplo, la inminente creación de una dirección especial dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX), y el componente migratorio del Programa Nacional de Competitividad.

Estas tendencias positivas se ven limitadas por la ausencia de una modernización más acelerada en El Salvador ya que el Estado, las empresas y otras instituciones no se sienten obligadas a avanzar en esta dirección (por ejemplo, premiando la innovación en vez de suprimirla, manteniendo reglas confiables del juego) porque el flujo constante de remesas mantiene cierto equilibrio macroeconómico y encubre los verdaderos problemas estructurales del país.

El abaratamiento y popularización de la tecnología de la comunicación electrónica permite una tendencia hacia la intensificación del traslado de conocimientos entre salvadoreños en todo el mundo. De hecho, los vínculos entre los salvadoreños en el extranjero son particularmente dinámicos y tienen una gran variedad de expresiones: deportivas, culturales, gremiales. Sin embargo, aún sigue siendo relativamente costoso vencer las distancias transnacionales para intercambiar información y conocimientos, y se atrasa entonces el cambio cultural necesario para adoptar nuevas formas de desarrollo en esta línea. Pero inciden también las mismas condiciones de atraso que quieren superarse: a) bajos niveles de alfabetización y poca cultura de buscar recursos informativos escritos en vez de orales; b) falta de costumbre de registrar o sistematizar conocimientos y recursos informativos en forma de directorios, inventarios y censos; c) el status ilegal de muchos salvadoreños en el exterior, lo cual constituye un impedimento a la comunicación fluida de los recursos de información que podrían existir; y d) muchos recursos auxiliares necesarios para un buen intercambio transnacional de conocimiento existen en otros idiomas o su presentación y premisas no son adecuadas para la cultura local (documentos de referencia, de investigación, manuales técnicos, etc.).

Retos concretos
El creciente impacto de la globalización y la revolución mundial de las tecnologías de comunicaciones e información influirá directa y paulatinamente en la modernización de las instituciones y organizaciones salvadoreñas, lo cual tenderá a mitigar algunos de los problemas señalados. Sin embargo, hace falta abordar directamente los siguientes retos relacionados con el aprendizaje, la información y el conocimiento en el contexto migratorio:
  • Promover una transferencia ágil e interactiva de conocimientos e información tendiente a fortalecer los vínculos entre los emigrantes y el país.
  • Institucionalizar el intercambio de conocimiento e información tendiente a fortalecer los vínculos culturales, sociales, económicos y políticos entre emigrantes y el país.
  • Superar las actitudes culturales que impidan una relación más productiva entre emigrantes y el país, más allá de las remesas, en base a la generación y difusión de información amplia y detallada acerca de los salvadoreños en el exterior.
  • Incrementar la conectividad en El Salvador para potenciar las relaciones con los emigrantes.

Proyectos, iniciativas y recomendaciones
Proyectos propios al círculo:

Redes entre Salvadoreños en todo el Mundo y Generación de Contenidos sobre Salvadoreños en el Exterior
Objetivos generales
Potenciar el aprendizaje y desarrollo transnacional entre salvadoreños, mediante la mayor participación posible de su población emigrada con la población residente, más allá de las remesas.

Objetivos específicos
-Promover el intercambio empresarial, profesional, académico y local a través de la creación y fomento de redes entre salvadoreños residentes y emigrantes:
  • Empresarios pequeños y medianos que se comunican y coordinan para intercambiar contactos comerciales, aprender nuevas técnicas empresariales, organizar pasantías al exterior, y otras actividades.
  • Gremios de profesionales y facultades universitarias que se comunican y se coordinan con sus homólogos salvadoreños en el exterior para aprender nuevos métodos, participar en investigaciones transnacionales, fortalecer investigaciones y proyectos locales, conversar a través de foros electrónicos, organizar pasantías y charlas, etc.
  • Comunidades salvadoreñas y sus comités de apoyo en el exterior que se comunican y coordinan para enriquecer y canalizar el aporte del exterior al desarrollo local, rescatar y difundir culturas locales, organizar pasantías, unir más a las familias, etc.

-Estimular y apoyar la demanda local para este intercambio a través de la publicación y difusión de información detallada acerca de la diversidad y talentos de la población salvadoreña en el exterior, por ejemplo, páginas Web sobre:

-una comunidad de maestros
-la población salvadoreña de cierta ciudad
-un gremio de médicos
-una asociación de estudiantes salvadoreños
-un comité de apoyo a un municipio local
-una cámara salvadoreña de comercio
-un equipo de fútbol, etc.

-Medir y evaluar el impacto de estas redes y contenidos en la generación de dinámicas positivas y autosostenibles de intercambios de conocimientos en este ámbito.

-Sistematizar y difundir las experiencias adquiridas para estimular mayor participación en estas iniciativas.

Consideraciones
Aunque las redes y los contenidos pueden desarrollarse bajo cualquier infraestructura de comunicación, el proyecto priorizará aquellas que emplean la comunicación electrónica, tanto por razones de velocidad como de costos. Se espera la evolución de una nueva cultura en base al reconocimiento que las personas pueden lograr mucho más si están dispuestas a compartir conocimientos y experiencias en pro del desarrollo del país. Por lo tanto, se valora que la Asociación Infocentros es la organización más indicada como marco institucional de estos esfuerzos, dentro de la cual puede crearse un Comité de Migración, compuesto por individuos y organizaciones interesados en este tema, que impulsarían el proyecto.

En cuanto a las redes, el proyecto tendrá éxito en tanto: a) produzca mayores exportaciones, importaciones, inversiones y otras oportunidades comerciales entre salvadoreños; b) se realicen más proyectos de desarrollo local que involucren a salvadoreños en el exterior; c) se introduzcan nuevas técnicas y métodos de investigación y desarrollo técnico, tecnológico, profesional y académico; d) se desarrollen y/o apliquen en El Salvador nuevas tecnologías, técnicas y conocimientos; y e) aumente la satisfacción entre salvadoreños dentro y fuera del país de estar aportando juntos al desarrollo de El Salvador.

En cuanto a la generación de contenidos, algunos de los indicadores de éxito serán: a) un incremento de reportajes favorables acerca de la vida salvadoreña en el exterior en los medios tradicionales; b) la creación de redes transnacionales y otras muestras de intercambios entre salvadoreños dentro y fuera del país; y c) una opinión general favorable entre la población salvadoreña local acerca de sus compatriotas en el exterior.

Participantes
Redes empresariales: grupos ad hoc o gremios empresariales en El Salvador; Programa Nacional de Competitividad, Centro MYPE; empresas individuales o grupos empresariales entre salvadoreños en el exterior, con énfasis en la pequeña y mediana empresa.

Redes profesionales/académicas: gremios profesionales, universidades o facultades académicas en El Salvador; estudiantes, académicos y profesionales salvadoreños en el exterior, por grupo o individualmente.

Redes de desarrollo local: comunidades o municipios en El Salvador que tienen un comité de apoyo establecido en el exterior, o por lo menos personas o grupos de dicho origen identificados en el exterior; personas o grupos en el exterior que desean enriquecer sus relaciones con sus comunidades de origen.

Contenidos electrónicos: comunidades, comités, grupos o gremios salvadoreños en el exterior que desean darse a conocer a la población local, buscando una distribución relativa de sectores y lugares de origen, así como población meta propuesta.

Recomendaciones de políticas y programas gubernamentales
En base a los proyectos internacionales TOKTEN (Transfer of Knowledge Through Expatriate Nationals), de la ONU, Talento Mundo (UNESCO, en proceso de creación en base al éxito de Talento Venezolano), y/o Organismo Internacional de Migración (OIM), desarrollar la posibilidad de obtener financiamiento externo para charlas, seminarios, asesorías, consultorías, capacitaciones e incluso empleos en El Salvador para profesionales salvadoreños.

Creación de una oficina permanente del migrante en el Ministerio de Relaciones Exteriores, que incluya un enfoque importante en el aprovechamiento del talento y conocimientos salvadoreños, por encima de las remesas; que participe en todas las iniciativas recomendadas como socio estratégico pero sin adjudicarse un protagonismo excesivo. Entre sus actividades se incluiría un inventario permanente y dinámico del talento salvadoreño en el exterior, a recolectarse a través de consulados y embajadas, así como la adquisición de documentación y bibliografías con autoría salvadoreña.

Solicitar especialmente candidaturas de salvadoreños emigrantes en las consultorías externas realizadas en el marco de los programas de cooperación internacional.

Las políticas nacionales de Ciencia y Tecnología deben privilegiar la participación de salvadoreños migrantes en el desarrollo de la investigación, ciencia, tecnología e innovación, aprovechando mecanismos de trabajo colaborativo a distancia (conectividad) y el uso selectivo de pasantías, seminarios y coloquios.

Notas
  1. Ver, por ejemplo, el estudio de Edward Funkhouser "La migración internacional salvadoreña y las remesas: un perfil," en Mario Lungo, compilador, Migración internacional y desarrollo (San Salvador: Fundación Nacional para el Desarrollo, 1997), pp. 45-46; y Monitor Company, "Construyendo las ventajas competitivas: puentes entre la comunidad salvadoreña en el exterior y El Salvador," resumen ejecutivo (junio-octubre 1997), pp. 3-4.
  2. En 1994, las remesas y donaciones representaron el 15.8% del PIB de El Salvador, cantidad casi idéntica al déficit de la balanza comercial de bienes y servicios para ese mismo año: Roberto Rivera Campos, "La potencial contracción de las remesas y el financiamiento de la economía salvadoreña," en Boletín del CEMLA (noviembre-diciembre de 1996); "Se estima que para fines de 1998, los envíos familiares podrían ascender a 1,235 millones de dólares": Temas Claves para el Plan de Nación: Propuestas de las Mesas Especializadas, Capítulo 16, 1999, nota #6.

Fuente
Conectándonos al Futuro de el Salvador, "Estrategia para la Creación de una Sociedad de Aprendizaje", San Salvador.

Comments

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Submitted by Anonymous (not verified) on Tue, 11/30/1999 - 00:00 Permalink

Me parece de mucha importancia como salvadoeña que soy informarme acerca de este tema, es interesnte y a la vez frustrante las condiciones en las que mi país se encuentra

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Submitted by Anonymous (not verified) on Wed, 04/12/2006 - 08:09 Permalink

DEBEN INCLUIR ESTDUDIOS MAS ACTUALIZADOS, Y PONER REFENCIAS DE LIBROS O INSTITUCIONES DONDE SE PUEDA ENCONTRAR MAS INFORMACION
...CARLOS TURCIOS...

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