Universidad y Desarrollo Regional
La tercera, versa sobre el papel de la racionalidad ética en la labor de las universidades, mientras que la cuarta cuestión, considera la difusión de esa misma racionalidad como misión de las universidades. Finalmente, la última cuestión reflexiona sobre la situación de las universidades en el Perú.
El uso de Responsabilidad Social en lugar de Proyección Social se explica porque no se trata de que la Universidad se proyecte con lo que tiene de sobrante a la sociedad, sino que responda a demandas sociales específicas. En este cambio de enfoque juega un papel central los conceptos de Sociedad Civil y de ‘Tercer Sector’, que se han encumbrado como auténticas propuestas de cambio social frente a la crisis del EstadoNación y la proliferación de la cultura del consumo.
Esto quiere decir que a la Universidad se le está demandando una cierta injerencia política orientada al cambio de estructuras y hábitos sociales que impiden el bienestar y el desarrollo humano, cosa que desde luego tiene que plantearse con precisión, toda vez que subsisten aún los prejuicios frente al tipo de acción política que se pretendió impulsar desde la Universidad en el pasado reciente. Por eso se insiste en ver este nuevo proceso a la luz del encumbramiento de la Sociedad Civil y Tercer Sector.
Al parecer, estamos inmersos en medio de un proceso de revisión de la clásica confrontación entre Estado y Sociedad, que alimentó las formas anteriores de concebir la acción política. Este nuevo enfoque permite superar el paradigma de la confrontación violenta e interpretar el concepto de Sociedad Civil como un esfuerzo por reformular las funciones de los actores sociales, en vista del cambio social exigido por la crisis del EstadoNación. La aparición del Tercer Sector es una expresión de la enorme creatividad que este reenfoque de lo político es capaz de poner en marcha. El proceso permite constatar el propósito de muchas voluntades, tanto de personas como de instituciones, de contribuir a la creación de una esfera pública crítica, orientada a consolidar la democracia y el cambio social sobre nuevas bases de legitimidad.
Cuestión 2: Algunos teóricos destacan en el proceso de la Sociedad Civil el hecho de que sus instituciones sean nuevas formas de asociación voluntaria. ¿Es la Universidad una de esas instituciones? Y si lo es, ¿cuál es la función política que debe asumir la Universidad en este nuevo contexto?
Michael Walzer ha dado una pauta teórica importante al señalar que una asociación voluntaria es aquella de la que uno se puede apartar con la misma libertad con la que se hace miembro. Esta pauta excluye de la Sociedad Civil a organizaciones exclusivistas o aquellas donde la renuncia implica algún tipo de sanción moral, como ocurre en las iglesias o sectas religiosas. La Universidad es por naturaleza el ámbito de la libertad, de modo que en ella se garantiza el principio de libre ingreso y libre egreso. En ese sentido, es obviamente una asociación voluntaria.
Ahora bien, cuando se habla de Sociedad Civil, se trata de asociaciones voluntarias que se congregan en vista del cambio social. Este se define como la realización colectiva de mejores condiciones para una vida más digna, más libre, más igualitaria y más democrática para una determinada colectividad, y se logra mediante la creación y consolidación de redes de recursos humanos e institucionales, articuladas en torno a objetivos comunes y de consenso. El marco político de esta forma de plantear la acción colectiva es la democracia liberal y el Estado de Derecho, y ya es un lugar común señalar que el proceso de cambio debe estar sostenido en un manejo noviolento y regulado de los conflictos sociales.
A la Universidad le compete fortalecer las competencias morales y cognitivas de los distintos sujetos involucrados en este proceso. La educación y la comunicación son sus objetivos centrales del mismo, por lo que la Universidad está llamada a poner en marcha programas de investigación aplicada con fuertes componentes de comunicación interpersonal, capaces de interpretar adecuadamente las demandas sociales del entorno y transformarlas en propuestas de acción viables y sostenibles. La Universidad es la institución convocada a hacer la pedagogía del diálogo democrático; es la institución llamada a facilitar el mutuo reconocimiento de los actores políticos, tanto gobernantes como gobernados; mayorías y minorías; y, sobre todo, capaz de apoyar mediante el conocimiento y la racionalidad ética el diálogo entre el Estado y la Sociedad Civil.
Cuestión 3: ¿Porqué se menciona en este contexto la racionalidad ética y cómo se relaciona con otras racionalidades presentes en la sociedad? ¿En qué sentido debemos tomar la racionalidad ética como intrínseca a la labor de la Universidad?
El concepto de Sociedad Civil es en sí mismo un concepto construido sobre la racionalidad ética de la acción política. Esto se ve con claridad cuando se advierte que siempre aparece en oposición a los conceptos de ‘Sociedad Económica’ y ‘Sociedad Política’. Lo que se está distinguiendo con estos términos es en realidad racionalidades. Cada una de estas sociedades representa distintas formas de pensar la acción, ya sea técnica, pragmática o ética.
La racionalidad técnica se vincula principalmente al subsistema económico, y es el modo de pensar que conduce a la realización eficiente de la acción, sobre la base del conocimiento científico y técnico. Su lógica es instrumental, abocada a eliminar obstáculos. La racionalidad pragmática está vinculada, por su parte, al subsistema político. ¿Qué busca un pragmático? Obtener control y mantener el control del funcionamiento de una determinada estructura institucional o un conjunto de ellas, y eso lo lleva a desplegar una lógica comprehensiva de las reglas de juego, como, por ejemplo, la negociación y la percepción del carácter de los actores relevantes. En cambio, la racionalidad ética, que está vinculada con el mundo de la vida, es la que preserva el valor de la persona humana frente a la fuerza arrolladora de las otras dos racionalidades. Porque vivimos en medio del conflicto social, la lógica de la racionalidad ética es defensiva; pero a la vez activa, sostenida en principios éticos y no en dogmas.
La intuición que se halla detrás de este planteamiento es que si no se acompaña a la acción política de principios éticos, por defecto de los mismos se instalará una racionalidad puramente pragmática. La racionalidad política es una especie de la racionalidad pragmática, que debería lograr incorporar en ella principios éticos que la salven del riesgo de caer en una espiral decadente y autocancelatoria. En cierto sentido, la Sociedad Civil se ofrece como una suerte de tabla de salvación de una racionalidad política moderna que muestra claros síntomas de decadencia.
Lo que distingue la acción política de las organizaciones de Sociedad Civil es que luchan por garantizar la libertad personal y las libertades cívicas de sus colectividades sin pretender la obtención del poder en el aparato del Estado. Su meta es la realización colectiva de mejores condiciones de vida para poblaciones concretas, cosa que pretenden lograr a través de la unión coordinada de sus esfuerzos. No sustituyen a la Sociedad Política, no se separan de la Sociedad Económica, sino buscan convertirse en el elemento articulador de las tres sociedades. En ese sentido es que la Sociedad Civil es la salvación de ambas, porque ambas sociedades, la económica y la política, cuando pierden la dimensión ética de su acción, entran en una vorágine autodestructiva; lo que, dicho de otra manera, significa que ambas racionalidades, la técnica y la pragmática, tienden a enajenar a las personas, convirtiéndolas en simples medios para sus fines. Si hacen eso sin ningún tipo de autolimitación, en esa misma medida minan el suelo por el que ellas mismas transitan. El supuesto es que nunca se van a autolimitar, por lo que hace falta construir redes de organizaciones que las obliguen pacíficamente a hacerlo, y eso es Sociedad Civil.
Cuestión 4: Podría decirse, entonces, que la misión de la Universidad es difundir la racionalidad ética. ¿Pero cómo se hace compatible esa misión con la clásica dedicación de la Universidad a la ciencia y la investigación?
A la Universidad le corresponde por naturaleza pensar. Cuando se presentan retos históricos, somos los universitarios los que debemos detectarlos y calibrarlos en su real dimensión. Debemos saber si las tendencias que se observan en el campo de la acción política son una simple moda o si representan, más bien, el inicio de una verdadera transformación de la democracia moderna. Al hacer esto, la Universidad no se ofrece como plataforma para movimientos políticos ni para partidos políticos. Los partidos y movimientos pertenecen a la Sociedad Política, y están allí para obtener el control del gobierno y la administración del Estado. La Universidad no es plataforma para esa política, nunca lo ha sido y no debería serlo jamás.
Es muy importante no confundir las cosas en este punto. La Universidad es plataforma, en todo caso, para una nueva manera de hacer política: la política nopartidaria que se hace desde la Sociedad Civil, que no está orientada a hacerse del control estatal; que no se rige por una lógica de identidades contradistintivas; que nunca es excluyente. En una palabra, que no es partidaria. Por otro lado, tampoco es razonable pretender reducir a la Universidad a un papel puramente científico, porque desde su creación, en la Edad Media, siempre ha tenido repercusión, mayor o menor, en la configuración de la vida política de su entorno. Ni siquiera Humboldt, con todo el aprecio que tenía por la investigación científica, concibió una Universidad solo abocada a la ciencia, porque a él no se le ocurrió que podía desvincularse el conocimiento científico de la formación del carácter nacional.
Este vínculo, perfectamente connatural, del centro generador del saber y la demanda de saber en la sociedad, es lo que ha llevado a que hoy se esté replanteando la idea de una proyección casi accesoria en términos de una responsabilidad ante la sociedad que la Universidad no puede seguir eludiendo.
Cuestión 5: ¿Cómo puede concretarse la Responsabilidad Social Universitaria en el Perú, sobre todo teniendo en cuenta la escasez de recursos económicos, por un lado, y la abundancia de universidades de baja calidad por el otro?
Que la Sociedad Civil peruana necesita el apoyo de la Universidad es evidente. No hay todavía los espacios públicos necesarios; las redes no son suficientes o son muy débiles, incapaces todavía de recoger las distintas perspectivas y potenciarlas en programas de acción conjunta. La Universidad está llamada a fortalecer este proceso, pero obviamente se tienen que satisfacer ciertas condiciones para que esto sea posible.
En primer lugar, hay que fortalecer a las universidades mismas, para lo cual es fundamental que se ponga en marcha un buen sistema nacional de acreditación. Cada universidad debería hacer de la Responsabilidad Social Universitaria una columna vital de la actividad institucional. Es verdad que faltan los recursos y que, por esa razón, se hace muy poca investigación pura y aplicada en el Perú, pero la posibilidad de hacer investigación aplicada recogiendo el conocimiento y la experiencia ya existente en el entorno social está a nuestro alcance. No hacen falta presupuestos millonarios para enriquecer el conocimiento académico con la incorporación de ese saber del entorno social, en múltiples campos, enriqueciéndolos, desde luego, con los cánones de la ciencia. Hace falta sistematizarlo y volcarlo a las aulas como un capital intelectual propio, y esto se puede hacer mediante programas curriculares diseñados para que los estudiantes y los profesores estén en contacto permanente y productivo con su realidad.
La mayor contribución que la Universidad puede hacer a su país, o a su nación (si queremos seguir usando la terminología de Humboldt), es convertirse en un modelo de Sociedad Civil, productor de capital social. Para ello, profesores y estudiantes deben asumir la responsabilidad de crear un hábitat interdisciplinario que reconfigure la praxis académica. En ese nuevo hábitat habría que promover la responsabilidad individual mediante ofertas curriculares flexibles, ajustadas a las demandas concretas del entorno laboral y social; crear nuevos hábitos de trabajo, que superen el individualismo y la exclusión; aprender los lenguajes de la ciencia en su aplicación, lo que exige espacios reales y no la únicamente la conscripción al aula para el desarrollo de las competencias y las habilidades. Todo lo cual tiene que estar acompañado, desde luego, por el establecimiento de vínculos institucionales estrechos entre la Universidad y las instituciones que se hallan abocadas al desarrollo.
Bibliografía
ABUGATTAS, Juan, TUBINO, Fidel y otros (Ed.) La Universidad que el Perú necesita. Lima: Foro Educativo, Consorcio de Universidades, 2001.
CHAMBERS, Simone, KYMLICKA, Will, (Ed.) Alternative Conceptions of Civil Society. Princeton: Princeton University Press, 2002.
COHEN, Jean L., ARATO, Andrew, Sociedad Civil y Teoría Política. México: Fondo de Cultura Económica, 1992.
EHENERNBERG, John, Civil Society. The Critical History of an Idea. New York: New York University Press, 1999.
ISMODES, Eduardo, “Producción de conocimiento y políticas de investigación en el mundo, en el Perú y en la universidad peruana”, en: ABUGATTASTUBINO (2001).
OAKESHOTT, Michael, “The study of ‘politics’ in a university”, en: Rationalism in politics and other essays. Liberty Fund, Indianapolis 1991.
PATTERSON, Orlando, La libertad en la construcción de la cultura occidental. Santiago: Editorial Andrés Bello, 1991.
SELIGMAN, Adam B., “Civil Society as Idea and Ideal”, en: CHAMBERSKYMLICKA (2002).
THORNE, Cecilia, “La calidad de la educación universitaria y el caso peruano,” en: ABUGATTASTUBINO (2001).
WALZER, Michael, “Equality and Civil Society”, en: CHAMBERSKYMLICKA (2002).
Comments
La reflexión sobre el rol que le toca jugar a la universidad en los tiempos actuales, pasa además por reconocer los nuevos conflictos generacionales, las ambigüedades conceptuales por ausencia de debate y la poca fuerza para investigar sobre aspectos concretos que permitan acercar el discurso académico (aún muy retórico) con el discurso y la práctica social (cada vez más confrontacional y poco dispuesta a negociar y conceder).
- Lo generacional va en que la Universidad en los últimos tiempos se construye como un discurso adulto, cada vez más alejado de las expectivas de los adolescentes y jóvenes, quienes en su mayorÃa ven a la Universidad, no como un espacio para el desarrollo del saber y el conocimiento, sino como la posibilidad de mejorar sus oportunidades - mayoritariamente- laborales, en paÃses donde cada vez más se "achica" la posibilidad del "recambio ocupacional", cuando la formalidad laboral casi no existe y son pocas las posibilidades de ascenso económico. Los jóvenes universitarios de hoy,ven con escepticismo el futuro y no se sienten vinculados con la realidad, exigente y deprimida por la pobreza, la inequidad y la violencia. El estrés, la depresión, el VIH/SIDA, la anorexia, bulimia parecen ganar a nuestros jóvenes en general, pero de manera especÃfica en los jóvenes universitarios se genera una cierta resistencia a ver, a reconocer y aceptar la realidad de sus pares y por ende, su realidad.
- Los mecanismos para investigar y desarrollar iniciativas son muy limitadas y ello implicarÃa que la universidad como institución tutora del desarrollo de capacidades profesionales, construya relaciones con las otras instituciones, donde se combinen los intereses de éstas con las expectativas de los jóvenes por entender y ubicarse socialmente.
- La Universidad, los jóvenes y el desarrollo social, son parte de una sola apuesta. En la Universidad valoramos, apreciamos y reproducimos el saber y la memoria; en los jóvenes, sus ganas y apuestas por cambiar las cosas; en el desarrollo social, la apuesta a que la sociedad se construya desde parámetros más equitativos en todos los aspectos. Esta comprensión debe impregnar el sentido de formación y educación de la Universidad hoy en dÃa. Los sujetos centrales son los jóvenes y en su paso por la academia, deben ser conscientes que para conocer deben aprender a ver, convivir crÃticamente con su realidad y crecer para poder hablar de cambios.
Estela Roeder
Perú
Una concepción innovativa que a partir de nuevas maneras de apreciar la realidad, propone una alternativa de cambio en las universidades, que en todo caso, deberá ser asumida de manera voluntaria o quedará condenada a una desarticulación perniciosa de los vÃnculos indispensables que deben existir entre sociedad y universidad.
Desde mi experiencia laboral, el concepto de Proyecciòn social, no ha estado ni estará en el marco de lo sobrante de la academìa al servicio de la sociedad. La proyecciòn social se orienta en el marco de los proyectos que tienen que ver con el desarrollo integral de las comunidades beneficiarias; La proyecciòn comprende varias lìneas de acciòn, una de ellas son las prà cticas que realizan los estudiantes a partir del noveno semestre, otra actividad està relacionada con las jornadas de solidaridad desde un nivel local a un nivel nacional, si es el caso. Asì mismo el grupo de voluntariado de comunidad universitaria que destina parte de su tiempo libre a contribuir al desarrollo de los proyectos propuestos y que obedece a fortalecer la acciòn social. Todo lo anterior obedece està inscrito en la responsabilidad social, ètica que exige esta interacciòn entre la academìa y el desarrollo proactivo de la sociedad en general;sin excluir la acciòn crìtica que de esta pueda resultar.
Soy ARTURO ASENCIO TAMAYO, Abogado y servidor público de la Superintendencia de Servicios públicos Domiciliarios que tengo dentro de mis funciones, evaluar el tema de la participación ciudadana. He tenido la oportunidad de leer con agrado el alto contenido de su publicación que veo muy enriquecido con numerosas fuentes bibliográficas, del cual tomé copia de archivo, por tratarse de un documento de consulta, que les confieso me ha inspirado para esbozar mis propios conocimientos a manera de ensayo sin rayar en el plagio. Es claro en sus conceptos y define sin dificultad los términos de una revaluada concepción de la participación ciudadana que lamentablemente ha sido manipulada y desnaturalizada, por que a la sociedad civil, lo que hasta ahora le ha corresopndido, es cumplir un papel pasivo de observador que finalmente se puede decir manoseado , puesto que se le llama a verificar lo que ya se realizó.Estoy promoviendo la creación de la RED de usuarios de los S.P.D. que espero encontrar el mismo capital en el resto del continente. Pertenezco al Foro de E-G de la AICD/OEA
AAT/arturoasen@terra.com.co
Me parece muy útil la reflexión sobre el papel de la universidad en esta época. Muy interesante sus propuestas en relación a las tareas o retos de la universida en la sociedad.
jespinozal@unmsm.edu.pe
Soy Norma Matto, docente en una universidad de Asunción del Paraguay. Este material viene muy oportuno para una de las tareas en la cual la universidad a la que pertenezco está abocada, aquà la llamamos Extensión Universitaria ya que este es el nombre dado en los documentos del MERCOSUR Educativo, área universidades. Lo llevará a la Comisión de Extensión y será punto de inicio para compartir opiniones y generar un debate.
Muchas gracias
envieme si se puede una definicion precisa de responsabilidad social universitaria a mi correo naty8419@hotmail.com porfa
Su análisis,en lo que concierne a la universidad peruana,me parece malintencionadamente incompleto .
Ha olvidado usted ocuparse del principal problema de la universidad peruana,cual es la degradación moral:
-Los cargos de confianza:las autoridades universitarias designan en los cargos claves,no por designación democrática y concurso público:emplean la designación directa;y a quiénes designan:a sus amigos o incondicionales.Por ejemplo,para designar a los miembros de un jurado,de una comisión evaluadora,o para ocupar el cargo de director de la escuela de post-grado,o director de alguna otra dependencia...
No son designados pues los más capaces,sino los amigos de la autoridad designante:resultan favorecidos los arribistas,sobones,los que no tienen escrúpulos morales.Por ejemplo,en la Escuela de Post-grado de la Universidad de San Marcos:habiendo doctores,y profesores muy capacitados,el director del área designa como profesor a algún licenciado ¿por qué?porque es su amigo,o porque le debe favores.
El que aspira a algo enla universidad peruana,tiene que buscar cuál es el profesor que "pesa",quién es el más influyente,y entonces empezar a sobarle.
Esto da náuseas.
En las universidades peruanas,la gente vale nopor sus méritos personales,sino por sus relaciones amicales.
Debieran erradicarse las designaciones "a dedo"Los cargos,debieran asignarse por concurso público.
Usted no dice una palabra de esta escandalosa INMORALIDAD por la que atraviesan TODAS las universidades del Perú.La razón es que usted mismo resulta favorecido de esta inmoralidad institucionalizada.
Usted mismo es un corrupto.
Me aclaro el concepto de sociedad civil. Expresión que se utiliza en el lenguaje universitario, pero que me dejaba muchas dudas en la interpretación. Me interesa conocer indicadores que permitan medir el grado de alcance de la responsabilidad social universitaria. Gracias. 5
ernestopino@hotmail.com
Estimado Luis Eduardo,
Intento comunicarme con Ud. por todas las vÃas y parece que no lo consigo.Lo he intentado con la dirección que aparece arriba lbaciga@pucp.edu.pe y me retorna los mensajes.
Intentando comunicarme con Ud.
Cordialmente,
Carlota Oliva
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