Significaciones y rituales asociados al consumo de alcohol en la cultura juvenil chilena
Resumen
El uso y abuso de alcohol constituye uno de los comportamientos de riesgo, que tiene determinadas particularidades: se trata de un riesgo conocido y relativamente tolerado; en que se privilegia el valor del tiempo presente, como tiempo del placer, en una sociedad de difícil sociabilidad.
De otro lado, es una realidad que el consumo de alcohol ha gatillado la aparición de una gran variedad de normas sociales que rigen el comportamiento individual, grupal y masivo. El consumo abusivo de alcohol ha sido tipificado como un problema médico y social, alrededor del cual operan controles sociales con una compleja gama de consecuencias. La vigencia de una legislación que regula y castiga el consumo de alcohol ha abierto una discusión, entre diferentes sectores, acerca tanto de las responsabilidades como de los derechos individuales de quienes consumen; la detención por consumo de alcohol en la vía pública, los test de dopping, otras técnicas de detección son algunos de los referentes que sustentan la discusión sobre los controles sociales establecidos.
Existe otra forma de control, esta es la que se realiza a través de la prevención. Sin embargo, los programas educativos y preventivos compiten con la publicidad ilimitada de bebidas alcohólicas. En este sentido, un gran número de expertos coinciden en que es recomendable la aplicación de disposiciones legales que normen y regulen estas prácticas. Estudios norteamericanos y europeos han demostrado que la publicidad de bebidas alcohólicas, en diferentes medios de comunicación, produce como efecto inmediato un aumento en el reconocimiento de marcas y en la cantidad de consumo.
En medios de comunicación como la televisión, es posible identificar una profusa difusión de estereotipos, en donde el consumo de alcohol se asocia con personas exitosas, belleza, status y estilos de vida determinados.
En relación a los precios de las bebidas alcohólicas, se ha podido observar que, si bien el precio no es la única variable que influye en el nivel de consumo de alcohol, es el único factor capaz de actuar por sí solo en la modificación de las tasas de consumo; la elevación del costo de las bebidas alcohólicas ha provocado una disminución del consumo.
En relación a los jóvenes se activan —desde la perspectiva de los adultos— prejuicios y estigmas acerca de sus conductas y estilos de vida. El consumo de alcohol constituye uno de los tópicos que revitaliza los conflictos generacionales y a partir del cual los colectivos consultados dan cuenta de los prejuicios que perciben desde los adultos asociados a las prácticas de ingesta.
De otro lado, existe consenso entre los jóvenes acerca de que las prácticas de consumo de alcohol son un referente cultural que da identidad a la comunidad nacional; lo propio y lo que caracteriza "lo chileno" se asocia a un alto nivel de consumo. Además, este referente se fortalece en un vasto conjunto de tradiciones populares donde el uso de alcohol está legitimado. Esta opinión de los jóvenes se refuerza con otros antecedentes que catalogan a Chile como un país "permisivo incondicional" con respecto al consumo de alcohol, es decir, donde la tolerancia al consumo se hace extensiva a la embriaguez.
Teniendo en cuenta que el consumo de alcohol permite a los jóvenes conducirse bajo el principio del placer y del sentirse bien, la personalidad que emerge en los adolescentes y jóvenes a partir de la ingesta de alcohol, tienen que ver con las expectativas de los sujetos, es decir, tras beber se acercan a aquella imagen a la que desearían parecerse; se sienten audaces, atrevidos, simpáticos, en definitiva, sobrepasan la existencia cotidiana del sujeto y esto les atrae.
El entorno social imprime nuevos referentes para el consumo de alcohol. Así, por ejemplo, el consumo entre jóvenes de sectores populares es también entendido como parte de una estrategia de sobrevivencia en un entorno social especialmente agresivo.
Otro de los elementos que motivan el consumo de alcohol en los jóvenes tiene que ver con el reconocimiento de ciertos ritos, usos y costumbres vinculados al cierre de unas etapas y al inicio de otras. Aún cuando los jóvenes los entienden como ritos es necesario aclarar que se trata de costumbres ya que los ritos suponen elementos de naturaleza trascendental, es decir, son imprescindibles para pasar de un estadio a otro; en los hitos que los jóvenes señalan el tránsito de una situación a otra no es afectado por la ingesta de alcohol, es decir, pueden suceder sin pasar por la ingesta. Sin embargo no sucede así, el alcohol debe estar presente.
En cuanto al momento mismo del consumo, cuando éste sucede en grupos mixtos es más regulado y se ponen en juego un conjunto de elementos que determinan una ingesta controlada, por ejemplo; el temor al que dirán, los riesgos asociados a la sexualidad y el temor a las reacciones violentas. Sin embargo, la necesidad de mantener el control es más evidente entre las mujeres; en opinión de las jóvenes entrevistadas, para los hombres es menos importante regular el beber abusivo cuando están en grupos mixtos.
El estudio analiza también las variables que interviene en la regulación de la ingesta de alcohol, los riesgos asociados al beber abusivo y el cómo de la prevención del consumo de alcohol en los jóvenes.
De otro lado, es una realidad que el consumo de alcohol ha gatillado la aparición de una gran variedad de normas sociales que rigen el comportamiento individual, grupal y masivo. El consumo abusivo de alcohol ha sido tipificado como un problema médico y social, alrededor del cual operan controles sociales con una compleja gama de consecuencias. La vigencia de una legislación que regula y castiga el consumo de alcohol ha abierto una discusión, entre diferentes sectores, acerca tanto de las responsabilidades como de los derechos individuales de quienes consumen; la detención por consumo de alcohol en la vía pública, los test de dopping, otras técnicas de detección son algunos de los referentes que sustentan la discusión sobre los controles sociales establecidos.
Existe otra forma de control, esta es la que se realiza a través de la prevención. Sin embargo, los programas educativos y preventivos compiten con la publicidad ilimitada de bebidas alcohólicas. En este sentido, un gran número de expertos coinciden en que es recomendable la aplicación de disposiciones legales que normen y regulen estas prácticas. Estudios norteamericanos y europeos han demostrado que la publicidad de bebidas alcohólicas, en diferentes medios de comunicación, produce como efecto inmediato un aumento en el reconocimiento de marcas y en la cantidad de consumo.
En medios de comunicación como la televisión, es posible identificar una profusa difusión de estereotipos, en donde el consumo de alcohol se asocia con personas exitosas, belleza, status y estilos de vida determinados.
En relación a los precios de las bebidas alcohólicas, se ha podido observar que, si bien el precio no es la única variable que influye en el nivel de consumo de alcohol, es el único factor capaz de actuar por sí solo en la modificación de las tasas de consumo; la elevación del costo de las bebidas alcohólicas ha provocado una disminución del consumo.
En relación a los jóvenes se activan —desde la perspectiva de los adultos— prejuicios y estigmas acerca de sus conductas y estilos de vida. El consumo de alcohol constituye uno de los tópicos que revitaliza los conflictos generacionales y a partir del cual los colectivos consultados dan cuenta de los prejuicios que perciben desde los adultos asociados a las prácticas de ingesta.
De otro lado, existe consenso entre los jóvenes acerca de que las prácticas de consumo de alcohol son un referente cultural que da identidad a la comunidad nacional; lo propio y lo que caracteriza "lo chileno" se asocia a un alto nivel de consumo. Además, este referente se fortalece en un vasto conjunto de tradiciones populares donde el uso de alcohol está legitimado. Esta opinión de los jóvenes se refuerza con otros antecedentes que catalogan a Chile como un país "permisivo incondicional" con respecto al consumo de alcohol, es decir, donde la tolerancia al consumo se hace extensiva a la embriaguez.
Teniendo en cuenta que el consumo de alcohol permite a los jóvenes conducirse bajo el principio del placer y del sentirse bien, la personalidad que emerge en los adolescentes y jóvenes a partir de la ingesta de alcohol, tienen que ver con las expectativas de los sujetos, es decir, tras beber se acercan a aquella imagen a la que desearían parecerse; se sienten audaces, atrevidos, simpáticos, en definitiva, sobrepasan la existencia cotidiana del sujeto y esto les atrae.
El entorno social imprime nuevos referentes para el consumo de alcohol. Así, por ejemplo, el consumo entre jóvenes de sectores populares es también entendido como parte de una estrategia de sobrevivencia en un entorno social especialmente agresivo.
Otro de los elementos que motivan el consumo de alcohol en los jóvenes tiene que ver con el reconocimiento de ciertos ritos, usos y costumbres vinculados al cierre de unas etapas y al inicio de otras. Aún cuando los jóvenes los entienden como ritos es necesario aclarar que se trata de costumbres ya que los ritos suponen elementos de naturaleza trascendental, es decir, son imprescindibles para pasar de un estadio a otro; en los hitos que los jóvenes señalan el tránsito de una situación a otra no es afectado por la ingesta de alcohol, es decir, pueden suceder sin pasar por la ingesta. Sin embargo no sucede así, el alcohol debe estar presente.
En cuanto al momento mismo del consumo, cuando éste sucede en grupos mixtos es más regulado y se ponen en juego un conjunto de elementos que determinan una ingesta controlada, por ejemplo; el temor al que dirán, los riesgos asociados a la sexualidad y el temor a las reacciones violentas. Sin embargo, la necesidad de mantener el control es más evidente entre las mujeres; en opinión de las jóvenes entrevistadas, para los hombres es menos importante regular el beber abusivo cuando están en grupos mixtos.
El estudio analiza también las variables que interviene en la regulación de la ingesta de alcohol, los riesgos asociados al beber abusivo y el cómo de la prevención del consumo de alcohol en los jóvenes.
El uso y abuso de alcohol constituye uno de los comportamientos de riesgo, que tiene determinadas particularidades: se trata de un riesgo conocido y relativamente tolerado; en que se privilegia el valor del tiempo presente, como tiempo del placer, en una sociedad de difícil sociabilidad.
De otro lado, es una realidad que el consumo de alcohol ha gatillado la aparición de una gran variedad de normas sociales que rigen el comportamiento individual, grupal y masivo. El consumo abusivo de alcohol ha sido tipificado como un problema médico y social, alrededor del cual operan controles sociales con una compleja gama de consecuencias. La vigencia de una legislación que regula y castiga el consumo de alcohol ha abierto una discusión, entre diferentes sectores, acerca tanto de las responsabilidades como de los derechos individuales de quienes consumen; la detención por consumo de alcohol en la vía pública, los test de dopping, otras técnicas de detección son algunos de los referentes que sustentan la discusión sobre los controles sociales establecidos.
Existe otra forma de control, esta es la que se realiza a través de la prevención. Sin embargo, los programas educativos y preventivos compiten con la publicidad ilimitada de bebidas alcohólicas. En este sentido, un gran número de expertos coinciden en que es recomendable la aplicación de disposiciones legales que normen y regulen estas prácticas. Estudios norteamericanos y europeos han demostrado que la publicidad de bebidas alcohólicas, en diferentes medios de comunicación, produce como efecto inmediato un aumento en el reconocimiento de marcas y en la cantidad de consumo.
En medios de comunicación como la televisión, es posible identificar una profusa difusión de estereotipos, en donde el consumo de alcohol se asocia con personas exitosas, belleza, status y estilos de vida determinados.
En relación a los precios de las bebidas alcohólicas, se ha podido observar que, si bien el precio no es la única variable que influye en el nivel de consumo de alcohol, es el único factor capaz de actuar por sí solo en la modificación de las tasas de consumo; la elevación del costo de las bebidas alcohólicas ha provocado una disminución del consumo.
En relación a los jóvenes se activan —desde la perspectiva de los adultos— prejuicios y estigmas acerca de sus conductas y estilos de vida. El consumo de alcohol constituye uno de los tópicos que revitaliza los conflictos generacionales y a partir del cual los colectivos consultados dan cuenta de los prejuicios que perciben desde los adultos asociados a las prácticas de ingesta.
De otro lado, existe consenso entre los jóvenes acerca de que las prácticas de consumo de alcohol son un referente cultural que da identidad a la comunidad nacional; lo propio y lo que caracteriza "lo chileno" se asocia a un alto nivel de consumo. Además, este referente se fortalece en un vasto conjunto de tradiciones populares donde el uso de alcohol está legitimado. Esta opinión de los jóvenes se refuerza con otros antecedentes que catalogan a Chile como un país "permisivo incondicional" con respecto al consumo de alcohol, es decir, donde la tolerancia al consumo se hace extensiva a la embriaguez.
Teniendo en cuenta que el consumo de alcohol permite a los jóvenes conducirse bajo el principio del placer y del sentirse bien, la personalidad que emerge en los adolescentes y jóvenes a partir de la ingesta de alcohol, tienen que ver con las expectativas de los sujetos, es decir, tras beber se acercan a aquella imagen a la que desearían parecerse; se sienten audaces, atrevidos, simpáticos, en definitiva, sobrepasan la existencia cotidiana del sujeto y esto les atrae.
El entorno social imprime nuevos referentes para el consumo de alcohol. Así, por ejemplo, el consumo entre jóvenes de sectores populares es también entendido como parte de una estrategia de sobrevivencia en un entorno social especialmente agresivo.
Otro de los elementos que motivan el consumo de alcohol en los jóvenes tiene que ver con el reconocimiento de ciertos ritos, usos y costumbres vinculados al cierre de unas etapas y al inicio de otras. Aún cuando los jóvenes los entienden como ritos es necesario aclarar que se trata de costumbres ya que los ritos suponen elementos de naturaleza trascendental, es decir, son imprescindibles para pasar de un estadio a otro; en los hitos que los jóvenes señalan el tránsito de una situación a otra no es afectado por la ingesta de alcohol, es decir, pueden suceder sin pasar por la ingesta. Sin embargo no sucede así, el alcohol debe estar presente.
En cuanto al momento mismo del consumo, cuando éste sucede en grupos mixtos es más regulado y se ponen en juego un conjunto de elementos que determinan una ingesta controlada, por ejemplo; el temor al que dirán, los riesgos asociados a la sexualidad y el temor a las reacciones violentas. Sin embargo, la necesidad de mantener el control es más evidente entre las mujeres; en opinión de las jóvenes entrevistadas, para los hombres es menos importante regular el beber abusivo cuando están en grupos mixtos.
El estudio analiza también las variables que interviene en la regulación de la ingesta de alcohol, los riesgos asociados al beber abusivo y el cómo de la prevención del consumo de alcohol en los jóvenes.
De otro lado, es una realidad que el consumo de alcohol ha gatillado la aparición de una gran variedad de normas sociales que rigen el comportamiento individual, grupal y masivo. El consumo abusivo de alcohol ha sido tipificado como un problema médico y social, alrededor del cual operan controles sociales con una compleja gama de consecuencias. La vigencia de una legislación que regula y castiga el consumo de alcohol ha abierto una discusión, entre diferentes sectores, acerca tanto de las responsabilidades como de los derechos individuales de quienes consumen; la detención por consumo de alcohol en la vía pública, los test de dopping, otras técnicas de detección son algunos de los referentes que sustentan la discusión sobre los controles sociales establecidos.
Existe otra forma de control, esta es la que se realiza a través de la prevención. Sin embargo, los programas educativos y preventivos compiten con la publicidad ilimitada de bebidas alcohólicas. En este sentido, un gran número de expertos coinciden en que es recomendable la aplicación de disposiciones legales que normen y regulen estas prácticas. Estudios norteamericanos y europeos han demostrado que la publicidad de bebidas alcohólicas, en diferentes medios de comunicación, produce como efecto inmediato un aumento en el reconocimiento de marcas y en la cantidad de consumo.
En medios de comunicación como la televisión, es posible identificar una profusa difusión de estereotipos, en donde el consumo de alcohol se asocia con personas exitosas, belleza, status y estilos de vida determinados.
En relación a los precios de las bebidas alcohólicas, se ha podido observar que, si bien el precio no es la única variable que influye en el nivel de consumo de alcohol, es el único factor capaz de actuar por sí solo en la modificación de las tasas de consumo; la elevación del costo de las bebidas alcohólicas ha provocado una disminución del consumo.
En relación a los jóvenes se activan —desde la perspectiva de los adultos— prejuicios y estigmas acerca de sus conductas y estilos de vida. El consumo de alcohol constituye uno de los tópicos que revitaliza los conflictos generacionales y a partir del cual los colectivos consultados dan cuenta de los prejuicios que perciben desde los adultos asociados a las prácticas de ingesta.
De otro lado, existe consenso entre los jóvenes acerca de que las prácticas de consumo de alcohol son un referente cultural que da identidad a la comunidad nacional; lo propio y lo que caracteriza "lo chileno" se asocia a un alto nivel de consumo. Además, este referente se fortalece en un vasto conjunto de tradiciones populares donde el uso de alcohol está legitimado. Esta opinión de los jóvenes se refuerza con otros antecedentes que catalogan a Chile como un país "permisivo incondicional" con respecto al consumo de alcohol, es decir, donde la tolerancia al consumo se hace extensiva a la embriaguez.
Teniendo en cuenta que el consumo de alcohol permite a los jóvenes conducirse bajo el principio del placer y del sentirse bien, la personalidad que emerge en los adolescentes y jóvenes a partir de la ingesta de alcohol, tienen que ver con las expectativas de los sujetos, es decir, tras beber se acercan a aquella imagen a la que desearían parecerse; se sienten audaces, atrevidos, simpáticos, en definitiva, sobrepasan la existencia cotidiana del sujeto y esto les atrae.
El entorno social imprime nuevos referentes para el consumo de alcohol. Así, por ejemplo, el consumo entre jóvenes de sectores populares es también entendido como parte de una estrategia de sobrevivencia en un entorno social especialmente agresivo.
Otro de los elementos que motivan el consumo de alcohol en los jóvenes tiene que ver con el reconocimiento de ciertos ritos, usos y costumbres vinculados al cierre de unas etapas y al inicio de otras. Aún cuando los jóvenes los entienden como ritos es necesario aclarar que se trata de costumbres ya que los ritos suponen elementos de naturaleza trascendental, es decir, son imprescindibles para pasar de un estadio a otro; en los hitos que los jóvenes señalan el tránsito de una situación a otra no es afectado por la ingesta de alcohol, es decir, pueden suceder sin pasar por la ingesta. Sin embargo no sucede así, el alcohol debe estar presente.
En cuanto al momento mismo del consumo, cuando éste sucede en grupos mixtos es más regulado y se ponen en juego un conjunto de elementos que determinan una ingesta controlada, por ejemplo; el temor al que dirán, los riesgos asociados a la sexualidad y el temor a las reacciones violentas. Sin embargo, la necesidad de mantener el control es más evidente entre las mujeres; en opinión de las jóvenes entrevistadas, para los hombres es menos importante regular el beber abusivo cuando están en grupos mixtos.
El estudio analiza también las variables que interviene en la regulación de la ingesta de alcohol, los riesgos asociados al beber abusivo y el cómo de la prevención del consumo de alcohol en los jóvenes.
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