Proceso de Evaluación para Garantizar la Calidad de Proyectos
Resumen
La Fundación Kellogg (WKKF por su siglas en inglés), promueve los proyectos de autoevaluación como una estrategia para contar con procesos que sean realmente útiles para las comunidades y que eleven la capacidad de las organizaciones
Textocompleto
La Fundación Kellogg (WWKF) considera que la evaluación es un punto importante para el éxito de los proyectos. Ya sea que la evaluación se realice a lo largo del proceso (evaluación formativa) o al final de éste para establecer el nivel de éxito (evaluación sumativa). La primera tiene el objetivo de comprobar si el camino que se eligió es adecuado y qué ajustes se deben realizar. La segunda busca determinar si los resultados obtenidos cumplen con las expectativas iniciales y cuál es su alcance global.
Siempre que sea posible, la Fundación prefiere los procesos de autoevaluación porque el aprendizaje que una comunidad puede extraer de ese momento es mucho mayor, ya que la autoevaluación es una manera en que los representantes involucrados en ese trabajo pueden aumentar la confianza en sí mismos y, por consiguiente, mejorar sus capacidades.
Para tal fin, la WWKF elabora una serie de documentos de evaluación que se emplean como base en las reuniones de trabajo sobre los Conjuntos Integrados de Proyectos (CIP) de esa región, donde la escasez de recursos y la desigualdad en distribución de ingresos son una de las principales causas de pobreza. En los últimos tres años, 11 CIPs han recibido apoyo de la Fundación en esa área de Latinoamérica - cinco en Perú, cinco en Bolivia y uno en Ecuador. El objetivo de los documentos es sistematizar la evaluación para proporcionar a los CIPs las referencias para que desarrollen sus propios métodos de análisis en su base territorial y concluyan ese trabajo.
Como parte de su programación actual, que busca apoyar alternativas para romper el ciclo de reproducción intergeneracional de la pobreza, la Fundación considera tres niveles en el proceso de evaluación: un primer nivel de los proyectos específicos que integran cada CIP (financiado o no por la WKKF), un segundo nivel representado por el conjunto de proyectos propiamente dicho y, finalmente, un tercer nivel más amplio que evalúa toda la iniciativa y reúne todas las evaluaciones de todos los CIPs en las tres áreas prioritarias donde trabaja -éste último se refiere a una matriz de evaluación que selecciona las dimensiones y las variables que se deben medir para evaluar el impacto de estos proyectos dentro del contexto de las áreas geográficas donde participa la Fundación Kellogg.
Otro consultor de proyectos de la WKKF, Arturo Jordan, del noreste de Brasil, también destaca los aspectos relevantes de la evaluación. La PGA 2 concentra cerca de la mitad de los brasileños que viven en condiciones de pobreza y casi dos tercios de la población rural en la misma situación. Según Jordan, existen cuatro principios que deben tomarse en cuenta para realizar una evaluación eficaz: “Utilidad, viabilidad, ética y precisión”. La primera se refiere a resultados de los cuales los individuos involucrados puedan aprender, a elegir opciones en relación al objetivo evaluado y a tomar decisiones. “La viabilidad toma en cuenta las posibilidades materiales, técnicas, políticas y temporales. La ética está ligada al respeto hacia esos individuos, y la precisión corresponde a la confianza en los resultados de la evaluación".
Siempre que sea posible, la Fundación prefiere los procesos de autoevaluación porque el aprendizaje que una comunidad puede extraer de ese momento es mucho mayor, ya que la autoevaluación es una manera en que los representantes involucrados en ese trabajo pueden aumentar la confianza en sí mismos y, por consiguiente, mejorar sus capacidades.
Para tal fin, la WWKF elabora una serie de documentos de evaluación que se emplean como base en las reuniones de trabajo sobre los Conjuntos Integrados de Proyectos (CIP) de esa región, donde la escasez de recursos y la desigualdad en distribución de ingresos son una de las principales causas de pobreza. En los últimos tres años, 11 CIPs han recibido apoyo de la Fundación en esa área de Latinoamérica - cinco en Perú, cinco en Bolivia y uno en Ecuador. El objetivo de los documentos es sistematizar la evaluación para proporcionar a los CIPs las referencias para que desarrollen sus propios métodos de análisis en su base territorial y concluyan ese trabajo.
Como parte de su programación actual, que busca apoyar alternativas para romper el ciclo de reproducción intergeneracional de la pobreza, la Fundación considera tres niveles en el proceso de evaluación: un primer nivel de los proyectos específicos que integran cada CIP (financiado o no por la WKKF), un segundo nivel representado por el conjunto de proyectos propiamente dicho y, finalmente, un tercer nivel más amplio que evalúa toda la iniciativa y reúne todas las evaluaciones de todos los CIPs en las tres áreas prioritarias donde trabaja -éste último se refiere a una matriz de evaluación que selecciona las dimensiones y las variables que se deben medir para evaluar el impacto de estos proyectos dentro del contexto de las áreas geográficas donde participa la Fundación Kellogg.
Otro consultor de proyectos de la WKKF, Arturo Jordan, del noreste de Brasil, también destaca los aspectos relevantes de la evaluación. La PGA 2 concentra cerca de la mitad de los brasileños que viven en condiciones de pobreza y casi dos tercios de la población rural en la misma situación. Según Jordan, existen cuatro principios que deben tomarse en cuenta para realizar una evaluación eficaz: “Utilidad, viabilidad, ética y precisión”. La primera se refiere a resultados de los cuales los individuos involucrados puedan aprender, a elegir opciones en relación al objetivo evaluado y a tomar decisiones. “La viabilidad toma en cuenta las posibilidades materiales, técnicas, políticas y temporales. La ética está ligada al respeto hacia esos individuos, y la precisión corresponde a la confianza en los resultados de la evaluación".
Fuente
Tomado del boletín electrónico Interacción de la Fundación Kellogg.
La Fundación Kellogg (WKKF por su siglas en inglés), promueve los proyectos de autoevaluación como una estrategia para contar con procesos que sean realmente útiles para las comunidades y que eleven la capacidad de las organizaciones
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