Development action with informed and engaged societies
After nearly 28 years, The Communication Initiative (The CI) Global is entering a new chapter. Following a period of transition, the global website has been transferred to the University of the Witwatersrand (Wits) in South Africa, where it will be administered by the Social and Behaviour Change Communication Division. Wits' commitment to social change and justice makes it a trusted steward for The CI's legacy and future.
 
Co-founder Victoria Martin is pleased to see this work continue under Wits' leadership. Victoria knows that co-founder Warren Feek (1953–2024) would have felt deep pride in The CI Global's Africa-led direction.
 
We honour the team and partners who sustained The CI for decades. Meanwhile, La Iniciativa de Comunicación (CILA) continues independently at cila.comminitcila.com and is linked with The CI Global site.
Time to read
17 minutes
Read so far

Lo que debe ser el Servicio Público como espacio de información y formación de opinión

2 comments
Lo que debe ser el Servicio Público como espacio de información y formación de opinión pública.


Por: Ana Cristina Navarro
Gerenta de Teleantioquia – Canal público regional colombiano.

Yo siento mucho no poder comentar algunas de las cosas que he escuchado aquí pero voy a estar muy juiciosa porque esto aquí es muy teso y no me puedo pasar del tiempo estipulado.

Es importante que sepan los que están familiarizados con el tema -porque aquí esta mañana, excepto la Ministra de Comunicaciones y alguien más, tal vez el doctor Bustos-, si ustedes oían esa conversación los canales regionales ni existimos en la televisión porque cuando se habla de televisión en Colombia se habla de la televisión nacional.

Me llamó mucho la atención por ejemplo el comentario del doctor Alarcón donde él habla permanentemente de que ellos son la tercera opción, cuando está demostrado por cifras de rating que la tercera opción allí donde hay canales regionales la tenemos los canales regionales por encima del A y por encima del Canal Uno.Entonces la televisión regional es una televisión que ha caminado con muchos tropiezos, que todavía tiene muchas dificultades, que en muchos aspectos es una televisión mediatizada por las cuotas políticas o porque los estatutos de cada canal definen que un departamento nombre al Gerente y otro pone la sede y otro pone el noticiero... no sé. Pero la televisión regional está cumpliendo un papel muy importante de fortalecimiento de identidad y es a la que me voy a referir porque además es la que realmente conozco.

Aproximadamente la financiación que da la Comisión Nacional de Televisión a través del Fondo para el Desarrollo y que efectivamente viene de la Televisión privada -los recursos vienen de la televisión privada, no vienen del estado-, digamos que ha sido en un 87% para los canales nacionales y en un 12 o 13% para los regionales. En ese 87% incluyo a Señal Colombia, Audiovisuales y al Ministerio de Cultura.

Luego nosotros nos llevamos ese pequeñísimo porcentaje de los recursos del Fondo para el Desarrollo. Les expliqué que a pesar de eso, esos recursos han sido muy importantes para los canales y lo digo tranquilamente sobre todo para los canales que lo hemos sabido aprovechar mejor evidentemente. Eso ha permitido que se desarrollen tecnológicamente y eso ha permitido financiar una televisión educativa y cultural de calidad, con la mejor calidad que lo podemos hacer, con los recursos y con el talento que tenemos en las regiones.

Eso ha permitido que además la industria local se beneficie de esos recursos. Los canales regionales reciben esa plata y se la entregan a la industria privada local. La utilizamos para producir con los productores independientes, esa plata no entra al canal sino que pasa directamente a la contratación de producción con otros.

Yo insisto mucho en que los canales regionales, los canales públicos en general tenemos que ser canales para la diversidad de información pero que tenemos que ser canales generadores de opinión. Y no hablo sólo de espacios convencionales de opinión, hablo de que si los canales públicos no somos capaces de movilizar a la audiencia a favor de determinados valores, no estamos cumpliendo con nuestro cometido. A favor de un valor, a favor de la solidaridad, a favor de una institución, a favor de quien lo está haciendo mejor, a favor de una idea para construir o una idea para generar empleo, etc.

Luego somos por tanto generadores de opinión y no sólo no hay que tenerle miedo a eso sino que hay que ir detrás de eso. A eso es a lo que nos tenemos que enfocar fundamentalmente.

Los canales regionales por toda la crisis que se produjo en la televisión a partir de la aparición de los privados, pasamos de ser simples canales emisores, pasamos de ser simplemente los canales que teníamos una señal y le alquilaban esa señal a productores privados... Eso tenía una proporción de que el 80 era de productores privados, el 20 de los canales. Ahora la proporción se invirtió por completo.Hoy Teleantioquia produce el 80% y los productores el 20% por ciento, no sé cuál es la proporción en Telepacífico pero debe ser muy parecida. No es lo mismo en todos los canales pero esa es la tendencia: cada vez somos más productores.

Tenemos tres bases jurídicas que nos permiten ser nosotros los que podamos producir información. La ley 14 del 91 define que somos administradores y programadores y no nos pone limitación en la programación, eso quiere decir que también podemos producir informativos y también podemos producir opinión. Y la Ley 182 del 95 dice que para adjudicar (nadie se adjudica así mismo) para adjudicar espacios informativos y de opinión se debe hacer una licitación, porque le voy a adjudicar la programación a terceros.

Muy bien, eso está en el Artículo 37. Incluso el artículo 17 de esa ley pero ese es un tema que en la Comisión Nacional de Televisión no se ha entendido así. El artículo 17 permite que la Comisión adjudique recursos para garantizar el pluralismo informativo en los canales regionales.

Basados en todo eso, Teleantioquia hace 3 años decidió programar uno de los noticieros del Canal. El Noticiero del medio día se concedió por licitación, se llama Hora 13, es un excelente noticiero que sale a la una. Y el Canal decidió asumir el noticiero de la noche, a las 7:30 de la noche.Y los noticieros del fin de semana porque nadie los quería, porque la licitación se declaró desierta, entonces el canal asume 7:30 de la noche y los noticieros del fin de semana.

Eso no ha sido fácil, eso que era un buenísimo negocio antes de las privadas ahora es un negocio pero es un negocio más lento. Es un negocio en el que el Canal se metió calculando y proyectando que empezaba a ser un negocio rentable a los cuatro años.

Nos embarcamos en este riesgo que ha sido un riesgo maravilloso porque le ha permitido al Canal convertirse de verdad en un canal de televisión con una columna vertebral, con una planeación estratégica clara. Porque si se tiene el noticiero, incluso desde el punto de vista comercial es mucho más fácil comercializar aquellos espacios que no tienen tanto rating, comercializarlos desde la comercialización del noticiero. Eso ha cambiado la orientación del canal y la vida del Canal.

Qué hicimos en paralelo con el establecimiento del noticiero: el defensor del televidente. Creamos la figura del defensor del televidente pero no de un defensor del televidente pagado por Teleantioquia, es un defensor que empezó durante mucho tiempo a ser casi simbólico. Se reúne en el canal, ni siquiera el canal los invita a almorzar porque se reúnen a la hora de almuerzo, ellos pagan su almuerzo.

Y les estoy hablando de gente como el doctor Pulgarín que es uno de los expertos en Derecho Constitucional de la ciudad. En fin, son 5 personas en este momento ligadas a distintas universidades que, sin embargo, encontraron que era apasionante formar parte del comité Defensor del Televidente.

Después la Comisión Nacional de Televisión nos financió el proyecto del Comité y pudimos empezar a hacer un programa de televisión que va inmediatamente después del noticiero. Eso era una garantía para el espectador de que ese noticiero tenía que ser un noticiero riguroso y que generara credibilidad.

Ese es el otro aspecto que es muy importante cuando el canal comienza a hacer el noticiero. Los noticieros generan rating pero lo que los canales públicos deben buscar fundamentalmente más que rating es credibilidad en su producto sea el que sea. Sea de entretenimiento, sea para educar, sea para informar o para generar opinión.

El noticiero obviamente tiene pauta. Esa es otra cosa, de todas maneras los noticieros, independientemente los realities que no somos probablemente capaces de hacerlos otros canales que no sean los privados, de todas maneras siguen siendo en los regionales los espacios de más ingresos porque son los espacios con más rating y por tanto el mejor negocio. Son los espacios donde más pauta se puede tener.

Entonces, ¿a qué conclusión hemos llegado?, que el noticiero es un espacio que nos permite pagar otros espacios que nunca van a generar pauta y que, sin embargo, son muy importantes para la audiencia. Entonces ese es otro concepto. Yo ese concepto lo aprendí en Televisión Española, en Televisión Española que es de verdad el hueco fiscal más alto que tiene el Estado español. La cadena Uno que es una cadena generalista más familiar y digamos más comercial entre comillas, ambas cadenas tienen pauta pero la cadena uno produce un tipo de programas que genera muchísima publicidad que es lo que permite sostener los programas más minoritarios o de menos audiencia de la Cadena Dos que es la que tiene el prestigio y la que tiene el gran posicionamiento ante la audiencia como Televisión de Calidad.

Como dijo Beth Carmona, una frase que me interesó muchísimo: los canales públicos y en ellos sólo quiero señalar en este momento a Señal Colombia, a los regionales y a canales locales que están haciendo televisión pública como Telemedellín –aunque no esté catalogado así por la ley- estamos planteados para escuchar la voz de la sociedad. Por eso no incluyo el Canal Uno y el Canal A porque para mí no son televisión pública, están así expresados por la ley pero ese es uno de los errores de la Ley que tendríamos que aclarar en algún momento.

Por eso no se entiende muy bien el esquema de separar; el esquema que de todas maneras no nos han explicado bien del todo, del canal Educativo y Cultural y por otro lado el Canal Institucional y que uno va a escuchar las voces ciudadanas y el otro también pero no sabemos con qué diferencia, en fin.

Es difícil que una entidad total no pueda tener éxito, porque la televisión pública tiene que tener éxito. Si no tiene audiencia, si no interesa es un fracaso, entonces uno siempre tiene que estar mirando las audiencias, de ladito pero estarlas mirando porque además las audiencias te permiten saber el camino a seguir muchas veces. Te permiten saber si el público te rechaza o te acepta o si el público disfrutó y gozó con tu programa o simplemente se aburrió.

Entonces sólo desde ese punto de vista claro que es interesante seguir las audiencias pero necesitamos, evidentemente. Y nos va interesar mucho ver el resultado de esas encuestas de la Comisión medir de otra manera los programas de la televisión pública y por eso necesitamos construir otros mecanismos para medir el impacto de los programas que seamos capaces de hacer en la televisión pública.

La generación de opinión -y lo digo ya para concluir- no es solamente tener programas de debate. Teleantioquia sólo tiene un espacio de debate los jueves a las 8:30 de la noche, dura una hora, es en directo y tiene llamadas del público. Tiene muchos otros programas donde hay participación del público, pero definido como programa de opinión sólo tiene uno porque todos los horarios del Prime Time están cedidos previos pagos, no como el canal institucional que se los va a pagar el Estado, no. Las instituciones a nivel regional tienen que pagar sus programas de televisión y tienen que pagar por el espacio porque saben que ese es un ingreso necesario para el canal regional.

El Prime Time de Teleantioquia está en manos de instituciones que educan permanentemente a los ciudadanos, ellos generan una educación política como lo hace la Personería, como lo hace el poder Judicial, como lo hace el Instituto para el Desarrollo de Antioquia, en fin, una serie de instituciones.

Les quiero contar sólo dos ejemplos de cómo hemos también generado opinión en Teleantioquia. Hemos abierto unos espacios según lo que vaya sucediendo en el mundo y en Antioquia. Por ejemplo la guerra contra Irak o la invasión de Irak o la guerra a Irak o la Guerra de salvación, como la llaman los Estados Unidos –yo no-. Sobre esa guerra abrimos un espacio de opinión por las mañanas que se llamaba La Guerra contra Irak o La Guerra en Irak y trajimos todos los días expertos en geopolítica que fueran capaces de explicarle a la gente las dudas que tenían sobre esa guerra y abrimos los micrófonos durante dos horas todos los días para que la gente llamara y opinara si le parecía bien que Colombia se hubiera declarado a favor de la posición de los Aliados, si le parecía bien que Estados Unidos e Inglaterra entraran o no entraran en Irak, etc.

Y eso duró una semana entera. Esos espacios los hemos llamado Qué opina de.... Después abrimos un espacio cuando empezamos a hablar a favor del Intercambio Humanitario, en Antioquia hay mucha sensibilidad a favor de un Intercambio Humanitario para la liberación de los secuestrados. Obviamente eso creció con el secuestro del Gobernador Gaviria y el Comisionado de Paz. Y abrimos un espacio que se llamaba Por una Colombia reconciliada, hablemos.

Y la gente llamaba a decir lo que pensaba del Acuerdo Humanitario, siempre con alguien que tenga más criterio y con un periodista del canal y que sea capaz de resolver muchas dudas que plantean los espectadores en ese tipo de espacios. Son espacios para generar opinión y son espacios para mover opinión.

Y el último que hicimos y que lo comentamos en Medellín en el debate que acabamos de tener, fue durante casi 72 horas a la muerte del Gobernador, del Comisionado y de los Soldados, cambiar la programación del canal por completo y convertirla en un espacio para que habláramos de lo que nos estaba sucediendo. Fue una programación para acompañar al espectador de Antioquia o que habita en Antioquia para que dijera qué estaba pensando de lo que acababa de suceder. Eso fue sólo el objetivo, acompañar al espectador. Había periodistas, había expertos y un micrófono abierto permanentemente. Esa fue otra experiencia.

Y la última, yo diría que fueron exitosas, y una que para mi modo de ver fue la más arriesgada del canal y que para un cierto tipo de público fue un fracaso, fue que le pedimos a tres grupos de jóvenes que para el Aniversario de la Independencia de Antioquia que es el 11 de agosto, que hicieran un himno de Antioquia a su manera. Hicieran una interpretación del Himno de Antioquia.Entonces lo hicieron un grupo de Rap, un grupo de salsa y un grupo de son cubano mezclado con caribe de nosotros.

Hicieron 3 himnos, no tocaron la letra, nosotros no dijimos una sola palabra sobre la letra pero ellos no se atrevieron a tocar la letra. Fue muy curioso. Sin embargo le cambiaron la música, lo que hicieron fue cambiarle la música.

La idea era emitirlo solamente durante el mes de agosto y lo empezamos a emitir y yo nunca había oído más insultos en mi vida. Sobre todo espectadores adultos que entendían que eso era una herejía, un atrevimiento, una osadía, un insulto, etcétera. Los espectadores jóvenes se manifestaban menos porque ven menos Teleantioquia –ese es uno de los problemas que tiene Teleantioquia- y de vez en cuando se manifestaba una madre compasiva y yo diría que inteligente. Por lo menos abiertamente que llamaba y decía: es maravilloso, ustedes le están entregando el himno a los jóvenes para que se apropien de él. Entonces uno decía: una lo ha entendido, pero el resto para nada.

En esa nos fue mal desde el punto de vista que el público más conservador obviamente no lo entendió pero pensamos que valía la pena hacerlo y que vale la pena seguir haciendo ejercicios como este.

Y en definitiva insistir en que la televisión no termina en la emisión, no debe terminar ahí. La televisión pública debe conseguir ir más allá, tiene que mover a los espectadores a favor de una causa, de una idea y sobre todo a favor de la curiosidad por querer saber más de lo que me contaron en ese espacio de mi televisión. Porque la televisión pública es por excelencia la televisión más propia y más cercana al espectador.

Comentario
Fabio López de la Roche
.
Instituto de Estudios en Comunicación y Cultura – IECO.
Universidad Nacional de Colombia.


Hace unos 8 o 10 días Daniel Samper Pizano sacó una columna en El Tiempo donde comenta un poco la historia personal de amenazas que ha recibido a lo largo de su vida por lo que ha escrito, cómo se tuvo que ir hace 16 años del país porque el tono de los insultos y el tono del riesgo empezaron a crecer simultáneamente para su actividad como periodista.

Y en esta columna en esta oportunidad comenta que a propósito de una reciente columna que ha escrito, donde invita al periodismo a cubrir con menos unanimismo la gestión del Presidente Uribe, ha recibido una avalancha de correos electrónicos y que ha contestado a los pocos argumentados con ideas. Pero que la gran mayoría de esos correos que ha recibido son correos de insultos, de palabras soeces, de descalificaciones personales y familiares.

Entonces quiero partir con esta imagen que me parece que expresa buena parte de los problemas de nuestra cultura política, no la de ahora sino la de vieja data. Pero también la de ahora, la de los tiempos del unanimismo Uribista que yo no creo que sea de Uribe o puede ser. Algunos amigos me han rebatido la tesis, me dicen que sí es de Uribe también, pero que creo que es más de los medios que escriben, que editorializan desde el deseo. Cosa supremamente problemática cubriendo una guerra porque entonces eso se traduce en titulares como a raíz de la detención del "supuesto" comandante de frente de las FARC porque bajo su mando solamente tenía 20 hombres –un comandante de frente no dirige 20 hombres, ese es un comandante de escuadra, no un comandante de frente-.

Al otro día tituló el tiempo Esto sería el inicio de la desbandada. El domingo pasado en periódico El País en una entrevista al Ministro del Interior, a Fernando Londoño, titula: La guerrilla está desmoronándose.

Tuve la oportunidad de estar en Ipiales, allá en el Batallón Cabal hay un lema que dice Estamos ganando la guerra. Me parece que deberían demostrarlo antes que publicitarlo tanto cuando otros analistas están mostrando más bien que hay un repliegue táctico de la guerrilla que está acostumbrada a jugar con los tiempos largos y que está rehuyendo el combate y para ella pues igual es igual un período de gobierno que dos, de acuerdo a su temporalidad de larga duración.

Con esto me refiero un poco a uno de los temas del debate público cual es el de la eficacia de la disuasión militar de la guerrilla y de si efectivamente se está ganando la guerra o no. Simplemente para poner un ejemplo: esta mañana yo creo que hubo varios ejemplos de la gravedad del empobrecimiento del debate público hoy en Colombia. Creo que tenemos que pensar en normativas, por ejemplo, para la ubicación por norma de política pública de los espacios de opinión en Triple A.

Entrevistábamos a Arizmendi alguna vez para una investigación y él nos decía comentando lo que él llamaba La telenovelización de la franja Triple A. Que él podía ubicar a Castaño, la entrevista a Castaño en Triple A, pero aún la entrevista a Castaño no le daba el rating que le daba un dramatizado.

Entonces yo creo que hay que pensar en esto porque a veces siente uno que la Comisión desde el punto de vista de una normativa público-estatal es muy tímida, que en el país manejamos un sentido muy laxo de la libertad de prensa y que muchas de las decisiones normativas que en otros países han funcionado. Por ejemplo como la ubicación de los noticieros en prime time por criterios de estímulo a una cultura cívica, es decir, el papel central que tendría que cumplir la información en un ordenamiento comunicativo, se nos tornan aquí como pecado, como algo indebido que violentaría un sentido de libertad de manejo de los canales que no tiene compromisos cívicos claros, pero esos compromisos cívicos difícilmente se los podemos pedir al capital si no tenemos reglas de normatividad público estatal.

De otro lado, el año pasado hemos visto... discrepo de que haya dos espacios de opinión como se dijo esta mañana. Yo difícilmente asociaría Lechuza a un espacio de opinión, eso es un popurrí donde a veces hay algo de opinión y alguna jerarquía de temas importantes. Creo que tal vez el único espacio sería La Noche, pero con los problemas de que la opinión vaya a las 11:30 de la noche cuando muchos estamos durmiendo, los que no somos noctámbulos sobre todo.

De otro lado, el año pasado vimos como el espacio de La Lechuza del lunes estaba dedicado al reality de Caracol, por norma. Y hoy día estamos viendo toda la invasión temática de los asuntos relacionados con los realities en el formato noticiero sin que allí hay tampoco ninguna normativa, como no la ha habido para las publinotas y una serie de publicidades que se meten en el propio formato como información noticiosa, en el formato del noticiero.

Algo que me parece muy importante es que hay una queja en este momento en el país de que la información que están emitiendo los noticieros haciéndola pasar por información nacional: los autodenominados noticieros nacionales, en todas partes, en todas las regiones a donde uno va hay una queja de que son noticieros capitalinos, de que son noticieros bogotanos. Que el pulso de la vida regional y sobre todo las cosas positivas, las cosas que no tienen que ver con los hechos de orden público no interesan.

Hay un libro muy bueno que yo recomiendo, el libro Bajo todos los fuegos, el periodismo colombiano bajo el conflicto que coordinaron Martha Ruiz y Omar Rincón. Y en ese libro que está constituido por historias de vida de periodistas de las regiones, la queja es unánime sobre cómo envían las noticias y se cambia la titulación a nivel central, cómo las cosas que para el periodista de la región son importantes y que para ellos tienen valor de noticiabilidad, riñe con el valor de noticiabilidad que se asigna en Bogotá, que es –como dice un periodista de Santander- allá sólo les interesan los chorros de sangre.

Y algunos anotan, mirando, un poco en dónde está saliendo esa información positiva que ellos mandan, que a veces sale en los informativos de medio día pero que en los de la noche por lo general esa información positiva más equilibrada sobre la región nunca sale... a no ser que esté patrocinada por una firma comercial como Conavi u otra dice Ana Cristina.

¿Qué hacer ante esto? A mí me parece cínica la manera como los canales privados celebraron sus 4 años en cuanto a información diciendo: "hemos consolidado un sistema informativo de alta calidad". Ustedes recuerdan las notas que sacaron en esos días. Eso es cínico. Son noticieros clonados, como dicen: son noticieros sin agenda sobre todo, sin una agenda propia porque la agenda se les volvió el orden público. Los noticieros hoy día no tienen una agenda de país, eso es una tragedia.

Y lo otro es que me parece que no podrá haber una información de calidad en Colombia si no hay un cruce entre saberes periodísticos y saberes académicos. ¿Por qué digo que clonados? Pues a menudo los noticieros por estar tan pendientes de con qué abre la competencia se les pierde la realidad del país y se les pierde la realidad de la región. Entonces yo creo que necesitamos noticieros con agenda y noticieros con diálogo con las aportaciones de las ciencias sociales. Y por supuesto eso exige apertura también de los académicos a reconocer los saberes periodísticos que tradicionalmente desprecian. Aquí hago la crítica al gremio al cual pertenezco, que piensa que el periodismo produce un saber de cuarto o de quinto orden y creo que deberíamos preocuparnos más por cómo colaboramos en la co-producción de una información de mejor calidad.

Creo que coincido plenamente con Ana Cristina cuando dice que el Estado es el primer responsable de generar opinión pública pero no asume ese papel que le compete de instalar debates. Este país debiera estar debatiendo a fondo la negociación con los paramilitares para hacerla bien, para que eso no vaya a ser un nuevo fiasco, para verle todos los problemas.

Imagínense que aquí no estén las cámaras de los noticieros cuando esta mañana hubo varias intervenciones que tienen un gran valor de noticiabilidad y si el tema de la televisión pública les interesara a los medios habían podido haber hecho con el material –con excepción de CM&- habrían podido hacer un excelente debate sobre la Ley de Televisión. Porque aquí quiero decir que quienes nos interesamos por estos temas y tratamos de seguirlos en prensa, por ejemplo lo que fue el proceso de aprobación de la Ley de Televisión en la legislatura pasada, qué pobreza la información que nos ofrece la prensa.

Es decir, si uno no tiene amigos en el Congreso, si uno no tiene a Omar Rincóno si uno no tiene al amigo que está cercano uno, está fuera totalmente de esos debates, la información es tan fragmentaria y tan pobre. Y esa es una de las razones de que la televisión no sea un objeto ni de debate público ni de política pública.

Quisiera decir en ese sentido que a los políticos hay que pedirles responsabilidad, me parece que tuvimos momentos en la historia de este país donde la clase política era más competente en asuntos de medios. Recordemos un Luis Carlos Galán, recordemos sus sesudos artículos en la Revista Nueva Frontera del año 78, del año 79. Tuvimos un presidente como Belisario Betancur que tuvo un pensamiento sobre la televisión regional, con un asesor como Bernardo Ramírez que lo acompañó mucho tiempo en sus campañas y que era un conocedor de la problemática mediática. Y hoy día no parece brillar particularmente nuestra clase política por un saber sobre el campo.

Termino diciendo para juntar con cosas que han salido aquí, que es muy importante y en eso coincido plenamente con Omar en que juntemos esfuerzos, una cantidad de instituciones que estamos haciendo esfuerzos por constituir una Sociedad Civil de la Comunicación para que esa sociedad civil no sea escamoteada por las ligas piratas de televidentes. Aquí están por ejemplo los amigos de Comunicar que han hecho un trabajo valioso desde hace muchos años de educación de públicos infantiles en cine y hoy día se han asociado en una Asociación de Televidentes. En Cali se está fortaleciendo la Asociación de Públicos de Medios, se ha iniciado un trabajo educativo.

Creo que tenemos que poner en diálogo estas experiencias y yo diría pasar de la democracia de la recepción a una democracia de la emisión, donde esta diversidad de públicos puedan acceder a la emisión con toda su riqueza y con toda su capacidad de enriquecer los medios.

Comments

User Image
Submitted by Anonymous (not verified) on Sat, 08/06/2005 - 10:21 Permalink

es la peor del mundo

User Image
Submitted by Anonymous (not verified) on Sun, 08/20/2006 - 11:41 Permalink

hola jair charris te mando esto

English